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lunes, 9 de enero de 2017

CAMALEÓN El despeñadero. alfredobielmav@hotmail.com 7-I- 2017.

CAMALEÓN
El despeñadero.
Cada país va transitando según su historia, por lo que sin duda es en la enseñanza de los tiempos en donde encontramos la explicación del presente y podemos vislumbrar el futuro inmediato. Leyendo los trozos cronológicos de nuestro pasado podemos entender el porqué de lo que ahora ocurre; pero sucede que somos ajenos a esa lectura, causa principal de nuestra sorpresa ante lo que sucede, cuando todo está escrito en el libro de nuestros antecedentes sociales, económicos y políticos.
El símil sobre que el árbol nos impide ver el bosque se acredita si lo aplicamos a la realidad social, pues es acentuadamente cierto que las preocupaciones cotidianas ocultan lo que acontece con contenido trascendente. Por caso, ¿cuántos saben de la existencia de un Congreso Constituyente ahora mismo comprometido en discusiones cuyo epilogo será el compendio normativo de una Constitución que regirá los destinos de una figura nueva que sustituye a lo que por muchos años fue el Distrito Federal y ahora será la Ciudad de México. ¿Cuántos de nuestros contemporáneos reparamos en ese evento de gran trascendencia para una población casi equivalente a la que México tenía hace cien años, cuando en 1917 se expidió la Constitución Política de la República Mexicana?
En un plazo menor a 30 días estaremos celebrando los cien años de la promulgación de nuestra Carta Magna, ese texto normativo que nos ha permitido subsistir como un país multicultural y gracias a su vigencia nos mantenemos unidos como nación, a pesar de nuestra diversidad cultural, social y política. Con toda la importancia de este hecho histórico, los acontecimientos del ahora lo confinan a un segundo plano.
Sin embargo, existe explicación que lo justifica.
Además de la problemática que como país enfrenta México, cada una de las entidades federativas vive su muy particular experiencia, derivada de sus propias características. Ahora mismo atravesamos por la dura experiencia de soportar una disposición del gobierno federal que en mayor o menor medida afecta a cada una de las partes federadas, y en esa proporción son las consecuencias y reacciones.
El llamado gasolinazo, aunado al alza de las tarifas eléctricas, ha motivado reacciones en proporción directa a lo drástico de la acción de gobierno. ¿Por qué en Veracruz, Estado de México, Michoacán, etc., las reacciones se manifiestan con saqueos a comercios y gasolineras?  Una explicación la encontramos en el grado de marginación y pobreza de sus pobladores; hay causalidad que explica la reacción diferente a la de entidades con mayor grado de desarrollo y empleo. Por supuesto, sin eludir que existen grupos de poder factico con considerable capacidad para la movilización.
Más aún porque en Veracruz desde el gobierno durante años hemos sido brutalmente saqueados, generando enojo en la población que clama justicia y no confía en las autoridades. Recuperar el crédito corre a cargo de un fenómeno desconocido hasta junio del pasado año: la alternancia, representada por un nuevo gobierno, encabezado por un político bajo cuya responsabilidad recae el éxito o el fracaso, y a quien el tiempo y las circunstancias hacen las veces de espada de Damocles. La esperanza gravita en el castigo a los culpables del desastre, al igual que en realizar los cambios para que no vuelva a ocurrir un periodo tan siniestro como el acontecido.
“Siempre quise ser gobernador de mi estado…” confesó Miguel Ángel Yunes Linares en su toma de posesión del gobierno estatal, válida aspiración del animal político, pero pesado compromiso si la intención antepuesta a la fruición personal es el propósito de inscribir un legado positivo de su paso por el Poder estatal. De ser así, la combinación entre deseo personal y vocación de servicio inspirarán las acciones de gobierno; lo contrario pudiera ser la expresión del quítate que ahora me toca a mí.
Es dura prueba para el político que aspiró y llegó. Porque en el escenario el fondo y la forma lo ocupa una población decepcionada de sus políticos, como un padre desilusionado de sus criaturas a las que no acertó a educar para velar por el bien común, que esa figura y no otra es la sociedad desencantada de sus políticos, fiel expresión de sus entrañas. ¿Podrá el gobernador con el reto que significa poner de pie a la administración pública y emprender las acciones reivindicatorias? Solo, no podrá lograrlo, con la sinergia social es posible, he allí el detalle.
7-3n3ro- 2017.


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