viernes, 13 de enero de 2017

CAMALEÓN LOS AÑOS DEL PAN Segunda Parte (concluye)

CAMALEÓN
LOS AÑOS DEL PAN
Segunda Parte (concluye)
El PAN ya sabe de lo productivo de las alianzas, así lo experimentó cuando formó Coalición Tripartita en noviembre de 1958 para derrotar al PRI en San Luis Potosí en la elección de alcaldes del 7 de diciembre. La alianza aglutinaba a panistas, comunistas y sinarquistas, se denominó Unión Cívica Potosina y postuló al Dr. Salvador Nava Martínez, quien resultó ganador con 26 319 votos contra 1 683 del candidato priísta, que era la expresión del cacique Gonzalo N. Santos.
El signo ideológico del PAN era de derecha y calificaba de comunista todo aquello que diera visos de “izquierdista”, como cuando en 1960 el presidente López Mateos declaró que su gobierno era de “extrema izquierda dentro de la Constitución” , el PAN lo calificó como un comunismo con disfraz. Signos de los tiempos porque el Congreso federal tuvo que aclarar que el gobierno era de “atinada izquierda”. Entonces, el PAN insistió en su XV Convención anual: “Ni comunismo ateo, ni capitalismo liberal.”
En las elecciones intermedias de 1967 el PAN presentó candidatos a diputados federales en el 99 por ciento de los Distritos, una señal de cuánto había avanzado pues logró una diputación de mayoría y 19 diputaciones de partido. Además ganó elecciones municipales en Hermosillo, Cumpas, San Miguel Horcasitas, Cucurpe, San Pedro de la Cueva, Bacoachi, Santa Ana y Opodec. Enseguida vino Mérida (1967) con Víctor Manuel Correa Rachó. Reclamó en 1968 victorias en Mexicali y Tijuana, pero no se los reconocieron, al igual que en seis de ocho distritos electorales, que corrieron igual suerte. (Después de la elección del 67, el PAN no volvió a ganar en Sonora sino hasta 1979: cuando se agenció cuatro alcaldías, dos diputaciones locales y una federal).
Como toda organización humana el PAN no ha escapado a crisis internas, una de ellas la sufrió en 1976 porque dos fracciones se peleaban el control del partido: Pablo Emilio Madero y Rosas Magallón, no lograron conciliar sus diferencias y optaron por quedarse al margen de la contienda presidencial, y López Portillo hizo campaña en 1976 contra molinos de viento porque los demás partidos “de oposición” se sumaron a su campaña.
Luego vinieron las elecciones en Nuevo León, con resultados discutibles para el PRI; después en Chihuahua y Ciudad Juárez cuando ambos municipios estuvieron en poder del PAN y este partido postuló en 1986 a Francisco Barrio Terraza, contando con el apoyo abierto, decidido, de la iglesia católica (los obispos de Chihuahua, Torreón, Tarahumara y Nuevo Casas Grande publicaron el exhorto “Coherencia Cristiana en la política” en abierto apoyo al PAN).  La clase empresarial también se definió por Barrio, pero ni la huelga de hambre del alcalde de Chihuahua, Luis H. Álvarez, ni las protestas internacionales impidieron el triunfo del PRI en todas las diputaciones, y en alcaldías solo Casas grande la ganó el PAN, porque el resultado final fue: PAN: 227,856; PRI: 395,221; PPS: 2, 567; PDM: 578; PSUM: 4, 583; PST: 1,900; PRT: 13, 379 y PARM: 1, 886 votos.
Más cerca está las elección presidencial de 1988, cuando el PAN candidateó a Manuel Clouthier con aquel ruidoso “Barbas sí, orejas no”, “arriba Maquio, abajo Topo Gigio”, después de esa conflictiva elección surgieron las llamadas concertaciones a través de las cuales el PAN aprovechó la coyuntura y se metió hasta la cocina, de tal manera que, junto con la Iglesia, consiguieron en 1992 las reformas constitucionales largamente esperadas desde la cristiada: Reforma a los artículos 3°, sobre la educación pública y privada en México; 5°, libertad para elegir ocupación lícita; 24, libertad de culto; 27 sobre el campo y propiedad de la tierra y el 130 sobre las relaciones Estado-Iglesias. (Esas reformas fueron publicadas en el Diario Oficial el 28 de enero de 1992). En esa inercia prosiguió la reforma al artículo 82 de la Constitución General, esa que le abrió a Fox la puerta para poder ser candidato un viable.
En la vorágine reformista, se creó el IFE, se sacó al gobierno de la organización de las elecciones, el PRI perdió la mayoría en la Cámara federal de diputados en 1997 y, al fin, el PAN llegó a la presidencia de la república en el año 2000.
Tras la larga lista de confrontaciones electorales entre el PRI y el PAN queda un gran “pero”, que vale explicarlo con la reflexión del actual presidente del PAN, Gustavo Madero, en el 75 aniversario del PAN: “cuando Francisco I. Madero logró derrocar un régimen autoritario, el de Porfirio Díaz, y tomó protesta como el primer Presidente democrático de México. Sin embargo, dijo, “cometió un gravísimo error: no desmantelar el anterior sistema porfirista, es el sistema que combatió, por el contrario, no sólo no lo desmanteló sino que enlisto a sus tropas, 15 meses después el sistema lo devora”. Madero reconoció que su partido tuvo el mismo error cuando llegó a la Presidencia en el 2000 con Vicente Fox Quesada. “No se desmanteló en estos 12 años el antiguo régimen priista que combatimos. Ni la cultura, ni el funcionamiento del sistema y del poder político y no fueron 15 meses después, sino 12 años después. Ese sistema nos devoró electoralmente en julio de 2012″. Ni más, ni menos.

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