CAMALEÓN
(En 2007 se
llevó a cabo el proceso electoral intermedio del gobierno de Fidel Herrera
Beltrán, Felipe Calderón gobernaba México, y en Veracruz el gobernador se
aprestaba con todas sus mañas a recuperar el control del Congreso para no
seguir pagando por cada voto “opositor” que conseguía a su favor,
principalmente provenientes del PRD cuya camada legislativa salió bien
“forrada” por ese intercambio de venderle votos al gobernador a cambio de
suculentas cantidades provenientes, ¡claro! del tesoro veracruzano. Intenté
retratar ese periodo con la siguiente narración)
“La respuesta
fue inmediata, casi lógica; acaso justificada. Era una tertulia muy plural, en
la que de inicio un perredista hablaba a sus contertulios acerca de la
intromisión del aparato gubernamental del Estado en el proceso electoral
veracruzano y pronto encontró respuesta cuando, como impulsados por un resorte,
los afiliados al PRI que allí estaban respondieron al unísono: “¿y que se hace
si el gobierno federal está metido hasta la cocina en todo esto”? También
instantáneamente recibieron la respuesta de los pros azules: “¿Qué acaso pintar
de rojo al Estado en temporada electoral no es intromisión del gobierno
estatal?”
Reservado, y
hasta un poco apartado, el grupo de los convergentes y uno que otro petista
escuchaban con atención el intercambio de enfoques que sus contertulios
políticos esgrimían. A su interior meditaban que estos siquiera mantenían una
disputa definida, mientras que ellos _ Convergencia, PRD y PT_ debiendo asumir
juntos la contienda, habían menguado sus filas para una disputa comicial en la
que cada cual actuó por separado. Demasiado tarde, perdida la oportunidad ahora
buscan con afán no quedar relegados uno del otro, aunque respecto de los demás
definitivamente se han rezagado con el agravante de que uno de ellos sufre
severa crisis existencial.
Un panista de
los de nuevo cuño, sin ningún recato expresó que “en el rango de los hechos habría
que justificar la acción del gobierno federal, porque lo que importa es ganar
el dominio en el Congreso veracruzano y el mayor número de municipios. Al PAN
lo que le interesa es, por lo menos, mantener su actual situación política en
el Estado, que es envidiable si consideramos el progresivo avance en el control
de importantes municipios veracruzanos.
“Ustedes,
priístas, ya comieron durante mucho tiempo de ese pastel, no se quejen si el
pueblo ya no los favorece, con todo el despliegue publicitario y la teórica
simpatía popular de su gobernador, cuyo nombre por cierto no aparecerá en las
boletas electorales”.
Esto último no
agradó a quien llevaba la voz entre “los rojos”. “Momento, dijo, a Fidel ni lo
toques, es el mejor gobernador que hemos tenido, el más político, el mejor
preparado para el cargo, un fuera de serie. Muestra de ello es que ni ustedes
ni Calderón han podido con él, ni podrán como decía Don Teofilito. Además, le
temen porque será el próximo candidato del PRI a la presidencia de la república
pues está mejor posicionado que Beltrones, Gamboa, Beatriz y que los
gobernadores del Estado de México, Nuevo León y Durango”. Al oír aquel
encendido panegírico los presentes intercambiaron miradas y sonrisas y uno de
ellos iba a responder pero se lo impidió la fuerte granizada de palabras:
“Por otro
lado, a pesar de que ustedes, los panistas, ya aprendieron las viejas mañas que
en nosotros criticaban y han demostrado que en corrupción también sacan dieces,
nosotros les vamos a ganar el Congreso y les vamos a arrebatar municipios
importantes. Por lo demás, extraña que ustedes hablen de “pueblo” cuando nunca
han sentido ni sus necesidades ni lo que es vivir en la miseria”.
Un Convergente
que entró al tercio, analiza y expone que “al Partido Revolucionario
Institucional, particularmente al Gobernador del Estado, le urge una mejor
posición en el esquema político estatal, porque si bien el PRI se mantiene en
el Gobierno, no se le ha visto con la fuerza suficiente que este hecho supone.
Los tres primeros años del gobernador no han sido miel sobre hojuelas porque ha
tenido que batallar para mantener cierto control, no del todo conseguido. Es
obvio el dolor de cabeza que le significa tener en la conurbación Veracruz-Boca
del Río a alcaldes que no le rinden pleitesía y, peor aún, que le oponen
marcada resistencia a sus disposiciones.
“Por esta y
otras razones nosotros-prosiguió el convergente- creamos la figura de un
candidato con perfil ganador y se lo hemos ofertado al gobernador para
aligerarle la preocupación de no tener un candidato con posibilidades para Boca
del Río. También concedimos obviarle problemas en Xalapa y trabajar juntos si
ganamos en Orizaba y Córdoba. Esperemos que cuando nuestro líder nacional
plantee abiertamente su candidatura al gobierno del Estado en el 2010,
recibamos las muestras de reciprocidad que nuestro actual comportamiento
merece. Mmm, aunque….quien sabe”.
Receloso, el
perredista escucha y no opina. Se sabe en desventaja. Él sólo pertenece a una
de las tantas fracciones de su Partido y está consciente de que éste va en
pleno declive y se debate en una crisis existencial de serias proporciones. La
integración y ajustes de sus planillas municipales, la renuncia de algunos de
sus candidatos así lo demuestran. Además, la discordia con Convergencia es
reflejo de lo que ocurre a nivel nacional en su Partido. Flota en su ambiente
el rumor fantasmagórico de la creación de un nuevo Partido y el nombre de López
Obrador ocupa el centro de ése murmullo.
Despertando de
su somnoliento pesar el petista interviene para no quedarse aún más atrás,
aunque él bien sabe que su partido vela por su existencia, ya no para ganar. “A
nosotros nuestros cofrades nos han discriminado, somos, dicen, el patito feo de
la alianza, al menos en Veracruz. Y si a esa vamos hemos de recordarles que en
política todo se vale, hasta realizar alianzas subrepticias con nuestros
opositores. Aquí vale más la franquicia que el número de afiliados, lo estamos
demostrando en Xalapa y otros municipios en donde nos utilizan y utilizamos;
todo sea por la sobrevivencia personal, del grupo y, si se puede, también del
partido”.
Junto a la
nutrida y bien servida mesa de estos contertulios un solitario parroquiano
había escuchado con atención a estos salvadores del Estado. Frente a su
copa escanciada con modesto licor
meditaba que la lucha electoral es dura, palmo a palmo, que requiere de muchos
recursos, por supuesto dinero de todos aplicados para la conquista del fin de
unos cuantos. Lo que se traduce en una perversión de nuestra democracia
electoral, todo por el prurito de conservar o de obtener el poder.
Pensaba
también en lo inútil que resulta en esos términos cualquier juego democrático
si quienes lo practican, salvo contadas excepciones, no muestran respeto a la
norma jurídica ni interés por la comunidad. Miró en su entorno y observó las
otras mesas, también plenas de gente, cada cual con su tema, muy ajenos a lo
que él había estado escuchando de sus vecinos.
Desalentado,
murmuró: “por eso estamos como estamos”.
Agosto 2007