CAMALEÓN
EL RECUENTO
Del baúl de los recuerdos, o mejor, del archivo
de nuestras colaboraciones hebdomadarias, extraigo “El Recuento”, título con el
que subliminalmente señalaba un balance negativo de la administración de Fidel
Herrera a cuatro meses de concluir su periodo; perdóneseme el sadismo por
recordar la raíz de nuestros males, pero vale para ver si así se nos quita…
“En la primera etapa de su gira de proselitismo
político con miras a la presidencia de la república, el licenciado Adolfo López
Mateos recorrió el territorio de Quintana Roo y los Estados de Yucatán,
Campeche, Tabasco y Chiapas, así como las ciudades de Minatitlán, Jaltipan y
Coatzacoalcos, del Estado de Veracruz; era la primera quincena del mes de
diciembre de 1957. Los viajes del candidato del Partido Revolucionario
Institucional se hacían en el avión XC-ABF, bautizado como “El Revolucionario”.
En la capital tabasqueña el candidato escuchó
el discurso del destacado político del lugar, Carlos A. Madrazo, quien
sentenció: “la política, en su sentido moderno, es planeación económica...Un
régimen es bueno en la medida en que resuelva las necesidades colectivas; su
saldo es favorable cuando consigue metas para el bien común. En política, la
calidad humana no se mide por la habilidad que el hombre emplee para servirse a
sí mismo, sino por su eficacia para servir a los demás”.
Este extraordinario aserto puede ser prologo o
epilogo de cualquier tratado sobre política moderna, sobre todo ahora que
algunos políticos abusan de la promoción mediática para exaltar su actividad,
lo cual en esencia no sería criticable siempre que la realidad devolviera
constancia fiel de las metas cumplidas en beneficio de la comunidad. De otra
manera es simulación, un mal que ha desprestigiado a la política.
Una sana disposición ciudadana es aquella que
se ocupa del análisis y evaluación de la actividad de los gobernantes, atenido
a resultados como medida para calificar y extender el veredicto final. Sin
duda, los resultados deben ir en relación directa al dinero del que se dispuso
para llevar a cabo la solución a la problemática social.
¿Quiénes están autorizados para hacer la
evaluación? ¿Se está capacitado para emprender esa tarea? Para la primera
pregunta basta contar con la calidad de ciudadano veracruzano para sustentar
cualquier derecho a evaluar. Respecto de la segunda, por muy difícil que fuera
la tarea, que no lo es; por muy especializada que pudiera ser una labor de
investigación, si nos atenemos solo al renglón de los hechos, a la observación
de la realidad veracruzana, aún prescindiendo de las estadísticas como
herramienta fundamental, bastaría una elemental comparación del antes y después
para formular una primera conclusión sostenida en bases sólidas.
Dijo Madrazo: La política en su sentido
moderno, es planeación económica…”. En la actualidad debe darse por sentado que
todo gobierno ejercita sus funciones en base a planes y programas. No hay
gobierno que no formule previamente su Plan de Desarrollo. A través de métodos
de evaluación y seguimiento se lleva un adecuado control del desempeño de los
programas acordados. La eficiencia del ejercicio se comprobará en los
resultados, que deben estar en concordancia con lo planeado. La eficacia se
verá en la relación costo-beneficio de lo realizado. Pudiera haber diferencias
o variantes en cuanto a tiempo y dinero, incluso la variación puede estar
contemplada en el margen de error. Lo inobjetable es que un Plan no puede estar
bien diseñado cuando se programa a seis años y se ejecuta en solo tres, por
ejemplo. Entonces se revelará una extraordinaria incongruencia pues si el
desfase radica en el tiempo de ejecución, habría que revisar de donde se obtuvo
el recurso monetario para realizar tamaña osadía.
Dice la segunda parte de la sentencia de Carlos
Madrazo: “Un régimen es bueno en la medida en que resuelva las necesidades
colectivas; su saldo es favorable cuando consigue metas para el bien común”.
Difícilmente encontraremos un gobierno o un gobernante que no desee el bien
común; habrá que dar por un hecho que esta es una premisa fundamental en el
arte de gobernar. Lo que realmente importa es saber si el saldo es favorable,
es decir, de cuánto se dispuso para hacer posible lo que en la realidad se está
entregando a la colectividad. ¿Se justifica el dinero proveniente del presupuesto
en las obras que se entregan a la sociedad gobernada? Adicionalmente, habiendo
recurrido a endeudamientos que van a gravitar sobre ejercicios presupuestales
subsiguientes ¿se corresponde el sobregiro con la obra pública que se entrega?
Para Veracruz no sería gratuita la
interrogante. Tómese en cuenta que nunca en la historia de este Estado ningún
gobierno ha recibido pasivos tan elevados como ocurrirá a partir del 1º de
diciembre próximo. Porque a una deuda que rebasa los 9 mil millones de pesos,
reconocida por la
Secretaría de Hacienda, habría que agregar los pasivos indirectos,
más la cartera vencida de innumerables proveedores que cotidianamente penan en
las ventanillas de pagos, tras las cuales el arca yace vacía. Todo ello sin
considerar la cargada agenda de asuntos pendientes con diversos grupos de la
sociedad veracruzana que están a la espera-ya inútil- del cumplimiento de
ofrecimientos gubernamentales.
La última parte de la referida frase
madracista, dice: “En política, la calidad humana no se mide por la habilidad
que el hombre emplee para servirse a sí mismo, sino por su eficacia para servir
a los demás”. Ciertamente, ¿de qué pudiera servirle a la colectividad la
habilidad política de su gobernante si no recibe a cambio testimonios materiales
y morales de esa condición? Sirve sí al individuo que aspira a proseguir su
trayectoria política, más no a la comunidad. ¿De qué le sirvió a México la
popularidad de Fox? ¿De qué le ha servido a Veracruz la movilidad física de
Herrera Beltrán?
Dejemos en el tintero la respuesta a esta
última pregunta, aunque más de un veracruzano la pudiera tener a flor de labio.
Pero no es cuestión de sensibilidades, mucho menos de mezquindades o arbitrarias suposiciones, la
realidad veracruzana es rica en constancias para completar una respuesta, solo
es asunto de acopiar las pruebas. Ojala en el sexto informe de gobierno se hable
de avances concretos, si estos hubiera, o un mea culpa por las demandas
insatisfechas; también que se bosqueje el indispensable análisis que nos
exponga el porqué de la deuda que se hereda y qué obras adicionales la
justifican. En un régimen democrático la transparencia es un valor fundamental,
es mejor que salir con que a chuchita la bolsearon
alfredobielmav@hotmail.com- (Agosto 2010).
18- marzo-2017.
No hay comentarios:
Publicar un comentario