CAMALEÓN
Política y naturaleza humana
En toda democracia impera la Ley del número
pues quien accede al poder por la vía del voto será cualquiera que obtenga el
mayor número de sufragios. En esa lógica llegaron Yarrington, Moreira, César
Duarte, Javier Duarte y hasta el famoso “Layín” el alcalde de San Blas, Nayarit,
que “roba poquito”. De allí que Winston Churchill señalara: “El mejor argumento
en contra de la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante
medio”.
Obviamente, no se trata solo de la acumulación
de votos, pues intervienen otros relevantes factores para concretar los
propósitos de un partido o de una elite política. Duarte de Ochoa, por caso, no
era el mejor candidato, ni siquiera tenía los méritos de partido o políticos
para ser postulado, pero el imperativo categórico residía en tapar los
deshonestos agujeros que dejó Fidel Herrera Beltrán; y Duarte cumplió a la
perfección, al grado que imaginó el mismo procedimiento después de retozar seis
años con su Grupo de ayuda mutua usufructuando los dineros del pueblo
veracruzano, y por eso está donde ahora está.
Javier Duarte de Ochoa ha sido detenido en el
municipio de Panajachel, Guatemala. La noticia calentó las redes sociales porque
ganó a pulso el repudio de los veracruzanos, pues su asendereada avaricia, su
patología de cleptómano irrefrenable bien estimulada por su compañera de vida
causaron grave daño a los veracruzanos. Duarte no es árbol caído porque gozó el
poder a su entero albedrío sin corresponder a la confianza de la población de
esta entidad a la que defraudó y nada de lo que alegue a su favor podría ser
atenuante que lo exonere. Ahora deberá enfrentar las acusaciones que todos
conocemos y esperamos que la ley le ratifique que es dura, pero es la ley.
En su editorial del viernes pasado El Universal
suscribe: “cuando el Presidente Enrique Peña Nieto dijo que la corrupción era
un mal de origen cultural recibió críticas…” (E insistió) ‘para hacerle frente
tenemos que partir de reconocer esta debilidad y del fortalecimiento de
instituciones que permitan combatir prácticas de corrupción’ … El gobierno es
corrupto, se repite en los espacios públicos una y otra vez. Puede ser cierto,
sin embargo, ¿sería diferente el comportamiento de cualquier otro integrante
del pueblo si tuviera también la oportunidad de robar? No necesitamos a
gente ‘buena’ para combatir la corrupción (ser parte del “pueblo” no garantiza
bondad). Lo que se requiere son mecanismos de transparencia e instituciones
sólidas”.
Entre esas instituciones están la ASF y la PGR.
Institucionalmente, la Auditoría Superior de la Federación ha ganado enorme
prestigio por su intensa labor en pos de transparentar la aplicación del
recurso público y la rendición de cuentas; y la Procuraduría General de la
República ratifica con la detención de Duarte de Ochoa su compromiso social con
la población mexicana. Por el lado de los medios de comunicación debe
reconocerse a animalpolitico.com el trabajo de investigación periodística que
exhibió ante la nación el gran fraude cometido desde la cúpula gubernamental de
Veracruz a través de las empresas fantasmas. En cambio, en sentido contrario
actuaron el órgano de control y el de fiscalización en el gobierno estatal, a
cuyos titulares simplemente se les concede gracia, no se aplica la justicia.
En estos casos emergen casi espontáneamente
algunas de las características de la naturaleza humana. Cuando Duarte de Ochoa
lucía la investidura de gobernador, no pocos de sus colaboradores y “amigos” se
apresuraban a saludarlo, ponérsele en frente para obtener su saludo o un
amigable guiño, con la cabeza semi inclinada hacia el lado derecho para recibir
la palmada alentadora, ¿cuántos de esos solícitos personajes, embadurnados
ilícitamente de oro mal habido negarán al ahora preso, el mismo que les
permitió corromperse con dinero público? Será la feria del “canto del gallo”,
de los “pedros” y los judas, prontos a exhibir lo más deleznable de la
naturaleza humana: la traición y la ingratitud.
Desde siempre se ha considerado a la amistad
como una de las virtudes del hombre, pero en política ese es un concepto al que
se le confunde con la simple coincidencia de intereses; de allí que cuando un
“amigo” cae en desgracia se le niega y da la espalda. En lontananza se recuerda
que una de las características más subrayadas del ex presidente Miguel Alemán
Valdez era su elevado concepto de la amistad, “amigo de sus amigos”, le decían.
Cuando uno de sus cercanos cayó en cárcel se le preguntó si era su amigo y
jamás lo negó, “sus problemas con la ley son asuntos que debe resolver, pero es
mi amigo”. Lo demás es condición humana.
16- abril-2017
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