CAMALEÓN
El Movimiento Médico.
Después del sacrificio de Madero y Pino Suárez a manos del usurpador
Victoriano Huerta inició una etapa de enfrentamientos armados que provocaron al
país dolores semejantes a los causados por el nacimiento de un nuevo ser;
estaba resurgiendo México, tras treinta años de una paz en tinieblas, pero paradójicamente
con avances materiales.
No fue vano el sacrificio de Madero y Pino Suárez, aunque en términos históricos
ignoramos qué hubiera ocurrido si el promotor de la no reelección hubiera
proseguido en la presidencia porque su gobierno ya había sucumbido ante el
neoporfirismo. Su muerte abonó el surgimiento de Carranza, Obregón y Calles,
los protagonistas nacionales durante los siguientes 15 años de construcción de
leyes e instituciones. Calles dio el cerrojazo final cuando creó el Partido
Nacional Revolucionario y demarcando la etapa “los hombres necesarios” para dar
paso al periodo de las instituciones.
A continuación, paulatinamente surgieron las instituciones en los
diferentes sectores de la actividad social y económica de México. En la etapa
del cardenismo (1934-1940), son notables las del ámbito agropecuario, qué decir
del Instituto Politécnico Nacional, y las bases de la industria petrolera. Con
Ávila Camacho (1940-1946) se impulsó acentuadamente el Sector Salud, empezaron
a surgir los grandes centros hospitalarios de especialidades, y el IMSS, el 19
de enero de 1943, que marcó un hito en la seguridad social de los mexicanos.
Miguel Alemán Valdés (1946-1952), inició infraestructura carretera e hidráulica
de grandes proporciones, creció sensiblemente la agricultura de riego e
ingresamos de lleno al capitalismo asociándonos con el vecino del norte. López
Mateos (1958-1964), creó el ISSSTE, en diciembre de 1959.
Cuando Adolfo López Mateos inauguró el hospital "20 de
Noviembre" señaló: "el régimen de la seguridad social constituye uno
de los propósitos esenciales de nuestras instituciones democráticas"; así marcaba
el gran impulso al sector salud de México. Obviamente, como todo organismo
vivo, la sociedad mexicana crecía no sin serios tropiezos, era imperativa la
creación de empleos.
El país ya había experimentado conflictos gremiales de proporciones
importantes, magisterio y ferrocarrileros expresaban abiertamente su
inconformidad por condiciones de vida inaceptables, pero fueron reprimidos
severamente. Después surgió un movimiento en el hospital 20 de noviembre, donde
un movimiento de médicos internos y residentes se quejaba porque el director
del hospital les confirmaba la cancelación del aguinaldo, con el argumento de
que percibían becas y no salarios, por lo mismo no tenían derecho al aguinaldo.
En protesta, los residentes e internos se fueron a huelga y la respuesta
gubernamental fue el despido de doscientos internos y residentes de aquel
hospital.
Para su defensa, los médicos integraron la Asociación Mexicana de
Médicos Residentes e Internos (AMMRI), fue la primera organización nacional de
su tipo en México e hicieron públicas sus demandas en carta abierta al
presidente: 1) la recontratación de todos los médicos despedidos; 2) un aumento
de las becas y su conversión en un contrato renovable; 3) la contratación preferencial
de antiguos residentes; 4) una solución a los problemas de cada uno de los
hospitales; y 5) mayor acceso a educación de posgrado.
El movimiento inició una semana antes de que concluyera el gobierno de
López Mateos, tocó al sucesor Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) afrontarlo; puso
el sello de la casa: autoritarismo y represión contra un movimiento que tomó
fuerza porque internos y residentes de todo el país se solidarizaron.
La Información de los archivos de inteligencia sobre este movimiento
acaba de ser desclasificada y revela el puntual seguimiento del gobierno
respecto de los líderes. Se pusieron en práctica las estrategias de cooptación,
como cuando la AMMRI acordó enviar telegramas cada 30 minutos al presidente de
la república y difundirlos en los periódicos locales, pero inmediatamente se
les bloqueó en la radio y los periódicos. La estrategia incluía que abogados ad
hoc fueran contratados por la AMMRI para estrechar las medidas de control.
Analizado en la perspectiva histórica, este movimiento significó una difícil
prueba al gobierno de Díaz Ordaz; sus resultados no fueron del todo los
apetecidos por residentes e internos, pero reflejaba parte de los grandes
problemas sociales que ya existían.
En su mensaje a la nación, el 1° de septiembre de 1965, el presidente
Gustavo Díaz Ordaz amonestó severamente a los médicos en huelga, calificó al
movimiento médico como criminal y llegó a catalogar a la huelga como un
"acto de homicidio", porque, según su discurso, los médicos le habían
fallado al pueblo mexicano al no cumplir su juramento sagrado de proteger la
vida. Obviamente, diputados, senadores, gobernadores, empresarios, embajadores
allí presentes le tributaron estruendosa ovación, echando esa tonelada de
insustanciales aunque significativos aplausos sobre las peticiones de aquellos
jóvenes profesionistas de la medicina. Ese es el México ¿Qué ya se fue?
4-
mayo-2017.
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