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lunes, 21 de enero de 2019


Causas y consecuencias.
EL ORIGEN VIOLENTO DEL ESTADO.
 Joel Hurtado Ramón.
IV
Las leyes del estado ideal son pocas y han dejado atrás la edad negativista de los tabúes para entrar en la era del progreso positivo de la libertad individual que resulta del aumento del autocontrol. El estado exaltado no sólo obliga a sus ciudadanos a trabajar, sino que también los incita al uso beneficioso y elevador del tiempo libre, dando como resultado un aumento al avance progresivo de la edad de la mecanización. El tiempo libre ha de producir además de consumir.
     Ninguna sociedad ha progresado mucho permitiendo la ociosidad o tolerando la miseria. Pero jamás podrán eliminarse la miseria y la dependencia si las cepas defectuosas y degeneradas son mantenidas gratis y se les permite reproducirse sin restricciones.
     Una sociedad moral debe proponerse preservar la dignidad de su ciudadanía y brindar a todo individuo normal una oportunidad adecuada para su autorrealización. Este plan de logro social produciría una sociedad cultural de orden superior. La evolución social debe ser fomentada por una supervisión gubernamental que ejerza un mínimo de control regulador. El mejor estado es aquél que coordina más y gobierna menos.
     Los ideales de la existencia estatal se deben lograr mediante la evolución, el desarrollo lento de la conciencia cívica, el reconocimiento de la obligación y privilegio del servicio social. Después de una administración de oportunistas políticos, los hombres primero asumen las cargas del gobierno como deber, para más tarde ir en pos de este servicio porque lo consideran un privilegio, el honor máximo. La condición de cualquier nivel de civilización se refleja claramente en la calidad de los ciudadanos que se ofrecen para aceptar las responsabilidades del estado.
     En una verdadera mancomunidad la labor de gobernar las ciudades y provincias es realizada por expertos y es administrada tal como lo son todas las demás formas de asociaciones comerciales y económicas de la gente.
     En los estados avanzados, el servicio político se considera la devoción máxima de la ciudadanía. La ambición suprema de los ciudadanos más sabios y nobles es ganar el reconocimiento civil, ser elegido o nombrado para alguna posición de confianza gubernamental, y que estos gobiernos confieran a sus funcionarios civiles y sociales sus honores máximos de reconocimiento por el servicio prestado. Luego se dispensan honores en este orden, a los filósofos, educadores, científicos, industrialistas y militares. A los padres se les recompensa debidamente por la excelencia de sus hijos; los dirigentes puramente religiosos, siendo embajadores del reino espiritual, reciben sus verdaderas recompensas en otro mundo.
4. LA CIVILIZACIÓN PROGRESIVA
     La economía, la sociedad y el gobierno tienen que evolucionar si han de perdurar. Las condiciones estancadas en un mundo evolucionario son indicativas de decadencia; sólo perduran aquellas instituciones que avanzan con la corriente evolucionaria.
     El programa progresivo de una civilización en expansión abarca:
     1. La preservación de las libertades individuales.
     2. La protección del hogar.
     3. La promoción de la seguridad económica.
     4. La prevención de las enfermedades.
     5. La educación obligatoria.
     6. El empleo obligatorio.
     7. El aprovechamiento del tiempo libre.
     8. La atención a los infortunados.
     9. El mejoramiento de la raza.
     10. La promoción de las ciencias y las artes.
     11. La promoción de la filosofía —la sabiduría.
     12. El aumento de la compenetración cósmica —la espiritualidad.

     Y este progreso en las artes de la civilización va encaminado directamente a la realización de las máximas metas humanas y divinas del esfuerzo mortal —el logro social de la hermandad del hombre y la condición personal de ser consciente de Dios, lo cual se manifiesta en el supremo deseo de todo individuo de hacer la voluntad del Padre en el cielo.

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