CAMALEÓN
LOS AÑOS DEL PAN
Segunda Parte
(concluye)
El PAN ya sabe de lo productivo de las
alianzas, así lo experimentó cuando formó Coalición Tripartita en noviembre de
1958 para derrotar al PRI en San Luis Potosí en la elección de alcaldes del 7
de diciembre. La alianza aglutinaba a panistas, comunistas y sinarquistas, se
denominó Unión Cívica Potosina y postuló al Dr. Salvador Nava Martínez, quien
resultó ganador con 26 319 votos contra 1 683 del candidato priísta, que era la
expresión del cacique Gonzalo N. Santos.
El signo ideológico del PAN era de derecha y
calificaba de comunista todo aquello que diera visos de “izquierdista”, como
cuando en 1960 el presidente López Mateos declaró que su gobierno era de
“extrema izquierda dentro de la Constitución” , el PAN lo calificó como un
comunismo con disfraz. Signos de los tiempos porque el Congreso federal tuvo
que aclarar que el gobierno era de “atinada izquierda”. Entonces, el PAN
insistió en su XV Convención anual: “Ni comunismo ateo, ni capitalismo
liberal.”
En las elecciones intermedias de 1967 el PAN
presentó candidatos a diputados federales en el 99 por ciento de los Distritos,
una señal de cuánto había avanzado pues logró una diputación de mayoría y 19
diputaciones de partido. Además ganó elecciones municipales en Hermosillo,
Cumpas, San Miguel Horcasitas, Cucurpe, San Pedro de la Cueva, Bacoachi, Santa
Ana y Opodec. Enseguida vino Mérida (1967) con Víctor Manuel Correa Rachó.
Reclamó en 1968 victorias en Mexicali y Tijuana, pero no se los reconocieron,
al igual que en seis de ocho distritos electorales, que corrieron igual suerte.
(Después de la elección del 67, el PAN no volvió a ganar en Sonora sino hasta
1979: cuando se agenció cuatro alcaldías, dos diputaciones locales y una
federal).
Como toda organización humana el PAN no ha
escapado a crisis internas, una de ellas la sufrió en 1976 porque dos
fracciones se peleaban el control del partido: Pablo Emilio Madero y Rosas
Magallón, no lograron conciliar sus diferencias y optaron por quedarse al
margen de la contienda presidencial, y López Portillo hizo campaña en 1976
contra molinos de viento porque los demás partidos “de oposición” se sumaron a
su campaña.
Luego vinieron las elecciones en Nuevo León,
con resultados discutibles para el PRI; después en Chihuahua y Ciudad Juárez
cuando ambos municipios estuvieron en poder del PAN y este partido postuló en
1986 a Francisco Barrio Terraza, contando con el apoyo abierto, decidido, de la
iglesia católica (los obispos de Chihuahua, Torreón, Tarahumara y Nuevo Casas
Grande publicaron el exhorto “Coherencia Cristiana en la política” en abierto
apoyo al PAN). La clase empresarial
también se definió por Barrio, pero ni la huelga de hambre del alcalde de
Chihuahua, Luis H. Álvarez, ni las protestas internacionales impidieron el triunfo
del PRI en todas las diputaciones, y en alcaldías solo Casas grande la ganó el
PAN, porque el resultado final fue: PAN: 227,856; PRI: 395,221; PPS: 2, 567;
PDM: 578; PSUM: 4, 583; PST: 1,900; PRT: 13, 379 y PARM: 1, 886 votos.
Más cerca está las elección presidencial de
1988, cuando el PAN candidateó a Manuel Clouthier con aquel ruidoso “Barbas sí,
orejas no”, “arriba Maquio, abajo Topo Gigio”, después de esa conflictiva
elección surgieron las llamadas concertaciones a través de las cuales el PAN
aprovechó la coyuntura y se metió hasta la cocina, de tal manera que, junto con
la Iglesia, consiguieron en 1992 las reformas constitucionales largamente
esperadas desde la cristiada: Reforma a los artículos 3°, sobre la educación
pública y privada en México; 5°, libertad para elegir ocupación lícita; 24,
libertad de culto; 27 sobre el campo y propiedad de la tierra y el 130 sobre
las relaciones Estado-Iglesias. (Esas reformas fueron publicadas en el Diario
Oficial el 28 de enero de 1992). En esa inercia prosiguió la reforma al
artículo 82 de la Constitución General, esa que le abrió a Fox la puerta para
poder ser candidato un viable.
En la vorágine reformista, se creó el IFE, se
sacó al gobierno de la organización de las elecciones, el PRI perdió la mayoría
en la Cámara federal de diputados en 1997 y, al fin, el PAN llegó a la
presidencia de la república en el año 2000.
Tras la larga lista de confrontaciones
electorales entre el PRI y el PAN queda un gran “pero”, que vale explicarlo con
la reflexión del actual presidente del PAN, Gustavo Madero, en el 75
aniversario del PAN: “cuando Francisco I. Madero logró derrocar un régimen
autoritario, el de Porfirio Díaz, y tomó protesta como el primer Presidente
democrático de México. Sin embargo, dijo, “cometió un gravísimo error: no
desmantelar el anterior sistema porfirista, es el sistema que combatió, por el
contrario, no sólo no lo desmanteló sino que enlisto a sus tropas, 15 meses
después el sistema lo devora”. Madero reconoció que su partido tuvo el mismo
error cuando llegó a la Presidencia en el 2000 con Vicente Fox Quesada. “No se
desmanteló en estos 12 años el antiguo régimen priista que combatimos. Ni la
cultura, ni el funcionamiento del sistema y del poder político y no fueron 15
meses después, sino 12 años después. Ese sistema nos devoró electoralmente en
julio de 2012″. Ni más, ni menos.
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