CAMALEÓN
El decoro político
En materia de corrupción en la administración
pública y en la política la inmundicia brota por doquier en México, pues las
implementa una clase política multi partidista, “plural”, adueñada ya del
recurso público de los mexicanos a través de una democracia en la que no
participamos todos. No es difícil demostrarlo porque los medios de difusión,
incluidas las redes sociales, se encargan de difundir cada día las transas de
cientos de “servidores públicos” ávidos de riqueza fácil. Excepciones las hay,
sin duda, y muchas.
Comportarse de acuerdo al esquema moral y
cultural impuesto por el contexto social no constituye noticia, la excepción es
más atrayente, de allí que cien de entre miles pueden acaparar la atención,
¿cuántos integraron las camarillas de Fidel Herrera, de Duarte de Ochoa, de
Moreira, de Medina, de Borges, de Padrés? Mil entre millones de mexicanos, pero
nunca tan pocos han hecho tanto daño; tuvieron la oportunidad de servir a sus
conciudadanos y la desperdiciaron por el vil prurito de enriquecerse a costa de
los demás, es decir, robando.
Ya está comprobado que, al menos en México, la
corrupción no es privativa de un solo partido, excepto, claro, el caso de
MORENA que no ha ejercido el Poder, pero aun así no escapa al dilema, como lo
demuestra el caso de Eva Cadena y algunos más que seguramente aparecerán. Han
hecho gobiernos proclives a la corrupción el PRI, el PAN, el PRD y Convergencia
(Oaxaca), y nada extraño que con MORENA así ocurriera pues su militancia proviene
del mismo caldo de cultivo.
En 2006, segundo año del nefasto desgobierno de
la “fidelidad”, escribí (perdónese la primera persona) que el PRI requería de
Sangre Nueva, imaginando acaso que el gobernador abría oportunidades a nuevas
generaciones en relevo de quienes ya habían “bailado”; como en su tiempo lo hizo
Murillo Vidal cuando le procuró a Fidel la primera oportunidad. No existen
elementos para congratularse, porque sus propósitos no incluían el bien común
sino la perversa intención de mantener el poder a través de marionetas. Olvidó
sin embargo que el Poder no se comparte y a los veracruzanos nos fue muy mal
con el “cambio generacional” impulsado por Fidel.
Pero por “Sangre Nueva” me refería en 2006 a la
candidatura de José Yunes Zorrilla para el senado de la república, que alcanzó
no con mucho agrado de Fidel Herrera quien lejos de la visión del estadista,
con la percepción de un político bien curtido, veía en Yunes Zorrilla un
elemento de distorsión respecto de su proyecto transexenal. José Yunes fue
candidato pero no logró mayoría de votos porque “fuego amigo” le opuso
resistencia. La estrategia de Herrera Beltrán requería de un alfil que le
cubriera las espaldas a su salida del gobierno, José Yunes no cubre ese perfil,
pero Duarte de Ochoa lo hizo a la perfección.
Con Duarte de Ochoa en el gobierno se acentuó
el desdoro de una clase política dedicada a enriquecerse, sin vocación de
servicio ni miras sociales; así comprobamos, una vez más, que el hábito no hace
al monje.
Doce años después Veracruz yace extenuado; la ciudadanía
veracruzana, cansada de la corrupción de la clase política en el gobierno, optó
en 2016 por la alternancia política. No hay transición sin crisis política, sin
duda en Veracruz la estamos viviendo, pero la incógnita radica en saber si la
ciudadanía veracruzana ha alcanzado la madurez democrática que le permita influir
en los procesos electorales, presente y futuro, conforme al interés común.
La clase política mexicana, y la veracruzana no
es la excepción, se recicla protegiéndose, está divorciada de la sociedad, vela
solo por sus intereses. De allí el número indeterminado de esposas, hijos,
hermanos, postulados por los diferentes partidos: En Emiliano Zapata, el PRD
postula al sobrino del actual alcalde; en Coatepec, el PRI postula a la esposa
del alcalde en funciones, y en Cosautlán el PAN abandera a la esposa del
alcalde de Ixhuacán de los Reyes y en este municipio a la hermana del mismo
edil.
Este contexto sugiere la
necesidad de actores políticos de diferente cuño, de allí la referencia al
senador José Yunes Zorrilla, de quien nadie en el entorno estatal pudiera negar la fortaleza moral y política
que lo distingue, su trayectoria se mantiene limpia de toda mácula, esa
característica lo configura como precandidato idóneo, apto y competitivo de la
ciudadanía veracruzana al gobierno de la entidad para las elecciones del 2018. Matices
de Ave rara caracterizan a José Yunes Zorrilla, porque ha transitado por el
escenario político de México con el decoro de su conducta; esto significa, de
entrada, un patrimonio político difícil de encontrar en la zoología política
veracruzana y del país y, que no todo “huele mal en Dinamarca”.
6- mayo-2017.
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