DISCURSO EN MEMORIA DE DON FERNANDO GUTIERREZ BARRIOS PRONUNCIADO POR EL LIC. ARMANDO MENDEZ DE LA LUZ...
SEÑORAS Y SEÑORES.
Nos reunimos aquí para honrar la memoria de un
político excepcional, un ser humano cabal, que aplicó su talento, vocación y
esfuerzo a las mejores causas de Veracruz y de México. Acudimos al encuentro
con un gran amigo, me refiero a don Fernando Gutiérrez Barrios.
Estamos aquí para recordarlo, quienes tuvimos el
privilegio de conocerlo, tratarlo y disfrutar de sus siempre sabias enseñanzas.
Acudimos a una cita con el recuerdo para hablar del hombre de Estado, el
político, el gobernante, el maestro y el amigo que supo siempre estar a la
altura de su circunstancia y de su tiempo.
I)
EL HOMBRE DE ESTADO
Como hombre de Estado, don Fernando fue un
constructor de instituciones, por sólo citar algunas, podemos mencionar que a
nivel federal contribuyó a sentar las bases de lo que hoy es el Sistema
Nacional de Protección Civil y del Centro Nacional de Prevención de Desastres;
a nivel local podemos recordar que él creó el Instituto Veracruzano de la
Cultura, la Secretaría de Desarrollo Económico, la Escuela Normal Superior
Manuel Suárez Trujillo y el Centro de Especialidades Médicas Dr. Rafael Lucio,
entre muchas otras.
Su filosofía política, basada en el principio de
que es necesario servir a la gente y no servirse de ella, exhibía la estatura
de un estadista y no la de un político convencional.
Don Fernando tuvo el poder en sus manos, pero supo
moderar ambiciones personales para conducir con honestidad las instituciones
que dirigió en beneficio de todos.
Fue un hombre de Estado porque pensaba siempre en
el destino de los jóvenes que deberían prepararse para tomar las riendas de
nuestro país. A la manera de Otto Von Bismarck, más que pensar en la próxima
elección, don Fernando pensaba siempre en la educación y preparación de las
nuevas generaciones.
El interés de la nación fue siempre el valor
supremo que orientó sus actos a la hora de tomar las grandes o pequeñas
decisiones en su vida pública. Para él no había dudas sobre el tipo de interés
que debería prevalecer a la hora de debatir o de resolver un problema social.
Jamás deberían quedar comprometidos en la negociación los intereses de la
sociedad o del país, en aras de un arreglo para beneficio personal, familiar o
de grupo.
Esta condición personal de don Fernando que lo
pinta de cuerpo entero como un hombre de Estado, fue el signo de identidad
reconocido por propios y extraños. El 28 de julio de 1987, ante la delegación artística y cultural enviada por
el gobierno de Veracruz y frente a los mandos militares superiores de Cuba, el
comandante Fidel Castro nos confió y confesó públicamente que la Revolución del
Movimiento 26 de Julio, le debía un reconocimiento al general Lázaro Cárdenas,
como promotor de la liberación de los entonces expedicionarios del “Granma” y a
don Fernando, el buen trato de que fueron objeto y el apoyo que en su momento
les brindaron.
La intervención del general Lázaro Cárdenas, el
buen juicio de don Adolfo Ruiz Cortines y el apoyo operativo de don Fernando
Gutiérrez Barrios permitieron culminar exitosamente la primera etapa del
Movimiento que, convertido en gobierno, alentó un proyecto histórico que le
permitió al pueblo cubano ensayar políticamente un camino propio. Para el
pueblo de Cuba, Don Fernando Gutiérrez Barrios es un héroe de la Revolución.
II)
EL POLÍTICO
Don Fernando fue un político de extraordinaria
sensibilidad. Un hombre al que le gustaban los retos, no los rehuía, los
afrontaba. Un ser humano con vocación excepcional de negociador, un político
interesado más en persuadir que en disuadir. Sabía del poder que los cargos que
desempeñó le permitían ejercer, pero no ignoraba la responsabilidad que asumía
cuando tomaba una decisión o la preparaba. Por ello, siempre buscaba a través
del diálogo y del acercamiento, convencer, más que vencer.
Don Fernando, evitaba la confrontación y construía
caminos para llegar a acuerdos en beneficio de la comunidad. Él tenía una
máxima que se puede aplicar en la política, la sociedad y la familia: “Casi no
hay problema humano que no se pueda resolver dialogando”, nos decía. Cápsula de
sabiduría que encierra una gran enseñanza. Sin olvidar que para llegar a
acuerdos en el diálogo y la negociación deben ceder siempre las partes en
conflicto.
Don Fernando no imponía, convencía. No maltrataba,
era justo. No es fácil encontrar personas que se hayan sentido ofendidas o
vejadas en su trato con el político veracruzano que hoy recordamos. Por el
contrario, gente de izquierda y de derecha; radicales y moderados; extremistas
y de centro, pueden dar testimonio de la cordialidad y el buen ánimo de don
Fernando en su trato reservado para solventar los conflictos y los diferendos
que suelen darse en el ámbito político y en la vida diaria.
Tuvo el tacto y la prudencia de ser amable y atento
con todos. Con el poderoso, para moderar y conducir con prudencia sus
eventuales excesos; con la gente humilde, para explicarle con paciencia y
tolerancia las razones de muchas decisiones de Estado que pudieran lesionar sus
intereses.
Nuestro homenajeado era un político y, a la vez, un
ser humano íntegro que conocía perfectamente sus deberes y que sufría cuando
tomaba decisiones que afectaban a los seres humanos de carne y hueso. “Las
grandes decisiones y los triunfos en política cuestan gotas de vida”, solía
decirnos él. Gotas de vida que poco a poco van debilitando a la persona, al ser
humano de carne y hueso. Pero al mismo tiempo, esas decisiones forjan el
carácter y fortalecen el ánimo del hombre público. Templanza y espíritu que
requiere todo hombre de Estado.
III)
EL GOBERNANTE
No nos alcanzaría el tiempo para mencionar la gran
obra política, social, material, educativa y cultural que nos legó nuestro
homenajeado. La gran crisis de inseguridad que vivíamos los veracruzanos en
1986, la resolvió don Fernando Gutiérrez Barrios en menos de seis meses y lo
pudo hacer porque era un experto en seguridad y porque no era corrupto. Él
decía que un gobernante no debe aceptar presiones, favores ni prebendas de los
grupos delicuenciales porque se pone en riesgo la seguridad de la población.
Afirmaba también que “Cuando el jefe no le entra a la corrupción, ésta se abate
en al menos un cincuenta por ciento”. Desafortunadamente, en el Veracruz de la
docena trágica, esto fue letra muerta. Para recuperar la seguridad que merecen
los veracruzanos, en sus vidas y en sus bienes, es necesario aprender de las
enseñanzas que nos legó don Fernando.
La construcción de aulas, clínicas, caminos,
electrificación rural y el apoyo a los campesinos y productores veracruzanos,
reactivó la economía e impulsó el desarrollo de nuestro estado durante su
administración. Además de ello, se hicieron obras que transformaron la vida de
millones de personas. Vienen a mi memoria las siguientes:
1.
La construcción de más de 700 kilómetros de la red caminera rural; la
construcción de la carretera Xalapa- Alto Lucero, que continuada con la
carretera Alto Lucero- Plan de las Hayas- Palma Sola –que se hizo en el sexenio
que él inició y que culminó Dante Delgado– integró a cientos de miles de
veracruzanos al desarrollo y al progreso.
2.
La construcción de la carretera Córdoba- Paso del Macho.
3.
Se iniciaron las obras de construcción de 130 kilómetros de la carretera
troncal Sayula- Ocozocuautla.
4.
Se realizaron grandes obras de captación, introducción de agua potable y
saneamiento, entre las que destacan la planta de tratamiento de aguas
residuales del puerto de Veracruz y el inicio los trabajos para la captación de
mil litros por segundo del río Huitzilapa, para garantizar el suministro de
agua a la región de Xalapa.
5.
La construcción y rehabilitación de 33 sistemas de distribución de agua
potable en igual número de comunidades, entre las que destacan Minatitlán, Poza
Rica y Orizaba.
6.
Se construyeron y rehabilitaron 19 unidades hospitalarias, entre las que
destacan las de Pánuco, Tuxpan, San Andrés Tuxtla y Xalapa; además, en convenio
con la Secretaría de Salud, se levantó el hospital de Huayacocotla y el Centro
de Salud del Uxpanapa.
7.
Se construyó el hospital de especialidades médicas Rafael Lucio en Xalapa.
8.
En coordinación con el Gobierno Federal y los ayuntamientos, se
construyeron 3644 espacios educativos.
9.
Se crearon la Escuela Normal
Superior Dr. Manuel Suárez Trujillo y el Colegio de Bachilleres.
10.
Se creó la licenciatura en Educación
Especial en la Benemérita Escuela Normal Veracruzana.
11.
Se creó el Instituto Veracruzano de
la Cultura y las Casas de Cultura en decenas de municipios.
12.
Se inició el trámite de solicitud
ante la Unesco para declarar a la zona arqueológica de El Tajín como patrimonio
de la humanidad.
13.
Se Rescató el Teatro Ignacio de la
Llave en Orizaba.
14.
Se apoyó técnica y financieramente
al sector ganadero, alcanzándose el mayor inventario bovino de la República:
4.6 millones de cabezas de ganado (14% del total del país). Hoy en día, 30 años
después, el hato ganadero sufrió un descenso del 26%, del que no se ha
recuperado. La Encuesta Nacional Agropecuaria, ubica el hato ganadero en 3.4
millones de cabezas; es decir, 1.2 millones de cabezas que en esa época.
15.
Se apoyó la edificación del rastro
de Tihuatlán. Además, se logró el saneamiento y la consolidación financiera de
los rastros de Isla y Tempoal.
16.
Se declaró a Veracruz libre del
gusano barrenador.
Un dato muy relevante, que es importante destacar
para la historia económica y política de nuestro estado es el siguiente:
Durante el sexenio que encabezaron Don Fernando Gutiérrez Barrios y Dante
Delgado, se invirtieron 28 centavos de cada peso del presupuesto de egresos en
obra pública. Como sabemos, la inversión pública es el motor de la economía. Si
hay inversión pública y se contratan constructoras locales y las compras se
hacen con las empresas del estado, se fortalece la economía local y se generan
empleos. Estos 28 centavos de cada peso, contrastan con los menos de 3 centavos
de cada peso que se invirtieron en el año 2016. Eso explica, en gran parte, la
caída de la economía y el bajo nivel de vida de millones de veracruzanos.
La administración que encabezaron don Fernando
Gutiérrez Barrios y Dante Delgado, realizó una obra política, material, social
y cultural sin precedentes, y que aún no ha sido alcanzada.
Siempre he sostenido que cuando los gobernantes
tienen experiencia, vocación de servicio y emoción social, transforman para
bien la vida de millones de personas. Y viceversa: Cuando los gobernantes son
frívolos, superficiales, impreparados y carecen de emoción social, la gente
sufre las consecuencias. Desgraciadamente, los malos gobernantes no sólo le
roban al pueblo en lo material, sino que causan desgracias colectivas porque lo
que dejan de hacer en materia de salud se traduce en enfermedades y muerte; lo
que se deja de hacer en materia educativa se traduce en analfabetismo, atraso y
pérdida de oportunidades para nuestros jóvenes; lo que se deja de hacer en
materia de nutrición lastima el desarrollo normal de millones de seres humanos.
Por eso siempre he afirmado, que quien se roba el
dinero destinado a combatir la pobreza y el desarrollo humano, no sólo comete
un delito, comete un crimen de lesa humanidad.
Bien decía don Fernando: “Gobernar exige
experiencia, serenidad y vocación; gobernar es sobretodo tener la mirada y el
oído alertas; gobernar es oficio superior que no pueden ni deben desempeñar los
improvisados y mucho menos los improvisados y soberbios”.
IV)
EL MAESTRO
Como político, don Fernando fue un maestro al que
le gustaba compartir su conocimiento. En él siempre prevaleció la idea de
formar ética y políticamente a quienes crecimos a su lado en lo profesional y
lo humano. Su sabiduría y experiencia personales, construidas en la práctica de
una larga vida al servicio de las instituciones, tuvieron como guía una firme y
bien informada convicción liberal, vocación que se nutrió en los ideales de
Juárez y en la generación que acompañó al Benemérito en los años de la
República itinerante y de la República restaurada.
Sus sabias enseñanzas, suministradas a través de la
palabra y el ejemplo contribuyeron a formar el perfil del comportamiento
público y privado de mucha gente. Don Fernando nos transmitió una ideología y
una forma de ser basadas en el diálogo, la tolerancia, el respeto a la
diferencia, el acuerdo, la mesura y en el desempeño honesto de las
responsabilidades públicas.
V)
EL AMIGO
Don Fernando rindió siempre culto a la amistad. Un
hombre que intentó y consiguió ser justo, más que complaciente. Un ser humano
que supo siempre reservar la cordialidad, la sonrisa franca y el buen trato
para todos, especialmente para sus más entrañables amigos.
La única limitante que tuvimos quienes fuimos
honrados con su amistad, fue la de no faltar a los deberes de franqueza. No
toleraba la mentira, ni en sus amigos ni con quienes asumía compromisos y
acuerdos. Era un hombre de palabra y respetuoso de la de los demás. Cuando él
empeñaba su palabra en un compromiso, era suficiente para saber que el hecho se
iba a cumplir.
El filósofo español Ángel Gabilondo Pujol, nos dice
que: “Hoy más que nunca necesitamos Seres de Palabra. Los Seres de Palabra
dicen lo que piensan, hacen lo que dicen y viven lo que hacen y dicen... Quien
no cuida el valor de la palabra no cuida de sí mismo ni de los demás”.
Señoras y señores:
Recordamos hoy al amigo ausente, refiriendo sólo
algunas de las experiencias y recuerdos en los que tuvimos el privilegio de
compartir con él, espacio, tiempo y afectos.
Nos encontramos en este lugar una diversidad de
personas que pudimos de algún modo construir espacios de nuestra vida en la
compañía de un gran hombre. El “Hombre leyenda”–como lo definiera Carlos
Salinas de Gortari en 1987–, que despojado de fama y mito supo ser un
entrañable amigo.
El hombre de carne y hueso que construyó una
respetable familia mexicana, uniendo su destino a una gran mujer. Una mujer que
supo de los momentos agradables en las horas del triunfo y de los momentos
amargos, en las horas de angustia que supone la toma de las grandes decisiones
y las vicisitudes que nos presenta la vida paso a paso. Quiero saludar aquí a
nuestra muy estimada amiga, compañera de vida de nuestro homenajeado. Me
refiero a doña Divina Morales de Gutiérrez Barrios.
Saludo también, con la misma emoción, a nuestros
amigos, los hijos de don Fernando y doña Divina. Con profundo afecto y con un
testimonio inmarcesible de fraternidad, estrecho la mano de Marigel, Margarita,
Alberto y de Jorge Gutiérrez Morales y de sus apreciables esposas y esposos.
Del mismo modo, recuerdo aquí con profundo respeto,
a Fernando Gutiérrez Morales, nuestro desaparecido amigo, que ahora descansa
con su padre en el lugar que nuestros afectos les han reservado en nuestros
corazones.
Saludo, asimismo, a los nietos y bisnietos de don
Fernando y doña Divina, quienes seguramente honrarán con su vida, la vida
ejemplar de tan distinguidos ancestros.
Saludo a todos los familiares y amigos de la
familia Gutiérrez Morales.
Sigamos en nuestra memoria reconstruyendo al ser
humano, que en su tiempo supo influir de manera positiva en nuestro ánimo y en
nuestra voluntad, para hacer de nuestras vidas, algo útil para nuestras
familias y para nuestros conciudadanos. Nuestro sincero y emocionado recuerdo
para el hombre que hizo de Veracruz y de su Patria ¡Primero y siempre! el
destino final de su trabajo político y de su vocación de servicio.
¡MUCHAS GRACIAS…!
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