miércoles, 1 de noviembre de 2017

DISCURSO EN MEMORIA DE DON FERNANDO GUTIERREZ BARRIOS PRONUNCIADO POR EL LIC. ARMANDO MENDEZ DE LA LUZ...

DISCURSO  EN MEMORIA DE DON FERNANDO GUTIERREZ BARRIOS PRONUNCIADO POR EL LIC. ARMANDO MENDEZ DE LA LUZ... 

SEÑORAS Y SEÑORES.

Nos reunimos aquí para honrar la memoria de un político excepcional, un ser humano cabal, que aplicó su talento, vocación y esfuerzo a las mejores causas de Veracruz y de México. Acudimos al encuentro con un gran amigo, me refiero a don Fernando Gutiérrez Barrios.

Estamos aquí para recordarlo, quienes tuvimos el privilegio de conocerlo, tratarlo y disfrutar de sus siempre sabias enseñanzas. Acudimos a una cita con el recuerdo para hablar del hombre de Estado, el político, el gobernante, el maestro y el amigo que supo siempre estar a la altura de su circunstancia y de su tiempo.

I)                    EL HOMBRE DE ESTADO

Como hombre de Estado, don Fernando fue un constructor de instituciones, por sólo citar algunas, podemos mencionar que a nivel federal contribuyó a sentar las bases de lo que hoy es el Sistema Nacional de Protección Civil y del Centro Nacional de Prevención de Desastres; a nivel local podemos recordar que él creó el Instituto Veracruzano de la Cultura, la Secretaría de Desarrollo Económico, la Escuela Normal Superior Manuel Suárez Trujillo y el Centro de Especialidades Médicas Dr. Rafael Lucio, entre muchas otras.

Su filosofía política, basada en el principio de que es necesario servir a la gente y no servirse de ella, exhibía la estatura de un estadista y no la de un político convencional.

Don Fernando tuvo el poder en sus manos, pero supo moderar ambiciones personales para conducir con honestidad las instituciones que dirigió en beneficio de todos.

Fue un hombre de Estado porque pensaba siempre en el destino de los jóvenes que deberían prepararse para tomar las riendas de nuestro país. A la manera de Otto Von Bismarck, más que pensar en la próxima elección, don Fernando pensaba siempre en la educación y preparación de las nuevas generaciones.

El interés de la nación fue siempre el valor supremo que orientó sus actos a la hora de tomar las grandes o pequeñas decisiones en su vida pública. Para él no había dudas sobre el tipo de interés que debería prevalecer a la hora de debatir o de resolver un problema social. Jamás deberían quedar comprometidos en la negociación los intereses de la sociedad o del país, en aras de un arreglo para beneficio personal, familiar o de grupo.

Esta condición personal de don Fernando que lo pinta de cuerpo entero como un hombre de Estado, fue el signo de identidad reconocido por propios y extraños. El 28 de julio de 1987, ante la delegación artística y cultural enviada por el gobierno de Veracruz y frente a los mandos militares superiores de Cuba, el comandante Fidel Castro nos confió y confesó públicamente que la Revolución del Movimiento 26 de Julio, le debía un reconocimiento al general Lázaro Cárdenas, como promotor de la liberación de los entonces expedicionarios del “Granma” y a don Fernando, el buen trato de que fueron objeto y el apoyo que en su momento les brindaron.

La intervención del general Lázaro Cárdenas, el buen juicio de don Adolfo Ruiz Cortines y el apoyo operativo de don Fernando Gutiérrez Barrios permitieron culminar exitosamente la primera etapa del Movimiento que, convertido en gobierno, alentó un proyecto histórico que le permitió al pueblo cubano ensayar políticamente un camino propio. Para el pueblo de Cuba, Don Fernando Gutiérrez Barrios es un héroe de la Revolución.

II)                  EL POLÍTICO

Don Fernando fue un político de extraordinaria sensibilidad. Un hombre al que le gustaban los retos, no los rehuía, los afrontaba. Un ser humano con vocación excepcional de negociador, un político interesado más en persuadir que en disuadir. Sabía del poder que los cargos que desempeñó le permitían ejercer, pero no ignoraba la responsabilidad que asumía cuando tomaba una decisión o la preparaba. Por ello, siempre buscaba a través del diálogo y del acercamiento, convencer, más que vencer.

Don Fernando, evitaba la confrontación y construía caminos para llegar a acuerdos en beneficio de la comunidad. Él tenía una máxima que se puede aplicar en la política, la sociedad y la familia: “Casi no hay problema humano que no se pueda resolver dialogando”, nos decía. Cápsula de sabiduría que encierra una gran enseñanza. Sin olvidar que para llegar a acuerdos en el diálogo y la negociación deben ceder siempre las partes en conflicto.

Don Fernando no imponía, convencía. No maltrataba, era justo. No es fácil encontrar personas que se hayan sentido ofendidas o vejadas en su trato con el político veracruzano que hoy recordamos. Por el contrario, gente de izquierda y de derecha; radicales y moderados; extremistas y de centro, pueden dar testimonio de la cordialidad y el buen ánimo de don Fernando en su trato reservado para solventar los conflictos y los diferendos que suelen darse en el ámbito político y en la vida diaria.

Tuvo el tacto y la prudencia de ser amable y atento con todos. Con el poderoso, para moderar y conducir con prudencia sus eventuales excesos; con la gente humilde, para explicarle con paciencia y tolerancia las razones de muchas decisiones de Estado que pudieran lesionar sus intereses.

Nuestro homenajeado era un político y, a la vez, un ser humano íntegro que conocía perfectamente sus deberes y que sufría cuando tomaba decisiones que afectaban a los seres humanos de carne y hueso. “Las grandes decisiones y los triunfos en política cuestan gotas de vida”, solía decirnos él. Gotas de vida que poco a poco van debilitando a la persona, al ser humano de carne y hueso. Pero al mismo tiempo, esas decisiones forjan el carácter y fortalecen el ánimo del hombre público. Templanza y espíritu que requiere todo hombre de Estado.

III)                EL GOBERNANTE

No nos alcanzaría el tiempo para mencionar la gran obra política, social, material, educativa y cultural que nos legó nuestro homenajeado. La gran crisis de inseguridad que vivíamos los veracruzanos en 1986, la resolvió don Fernando Gutiérrez Barrios en menos de seis meses y lo pudo hacer porque era un experto en seguridad y porque no era corrupto. Él decía que un gobernante no debe aceptar presiones, favores ni prebendas de los grupos delicuenciales porque se pone en riesgo la seguridad de la población. Afirmaba también que “Cuando el jefe no le entra a la corrupción, ésta se abate en al menos un cincuenta por ciento”. Desafortunadamente, en el Veracruz de la docena trágica, esto fue letra muerta. Para recuperar la seguridad que merecen los veracruzanos, en sus vidas y en sus bienes, es necesario aprender de las enseñanzas que nos legó don Fernando.

La construcción de aulas, clínicas, caminos, electrificación rural y el apoyo a los campesinos y productores veracruzanos, reactivó la economía e impulsó el desarrollo de nuestro estado durante su administración. Además de ello, se hicieron obras que transformaron la vida de millones de personas. Vienen a mi memoria las siguientes:

1.      La construcción de más de 700 kilómetros de la red caminera rural; la construcción de la carretera Xalapa- Alto Lucero, que continuada con la carretera Alto Lucero- Plan de las Hayas- Palma Sola –que se hizo en el sexenio que él inició y que culminó Dante Delgado– integró a cientos de miles de veracruzanos al desarrollo y al progreso.

2.      La construcción de la carretera Córdoba- Paso del Macho.

3.      Se iniciaron las obras de construcción de 130 kilómetros de la carretera troncal Sayula- Ocozocuautla.

4.      Se realizaron grandes obras de captación, introducción de agua potable y saneamiento, entre las que destacan la planta de tratamiento de aguas residuales del puerto de Veracruz y el inicio los trabajos para la captación de mil litros por segundo del río Huitzilapa, para garantizar el suministro de agua a la región de Xalapa.

5.      La construcción y rehabilitación de 33 sistemas de distribución de agua potable en igual número de comunidades, entre las que destacan Minatitlán, Poza Rica y Orizaba.

6.      Se construyeron y rehabilitaron 19 unidades hospitalarias, entre las que destacan las de Pánuco, Tuxpan, San Andrés Tuxtla y Xalapa; además, en convenio con la Secretaría de Salud, se levantó el hospital de Huayacocotla y el Centro de Salud del Uxpanapa.

7.      Se construyó el hospital de especialidades médicas Rafael Lucio en Xalapa.

8.      En coordinación con el Gobierno Federal y los ayuntamientos, se construyeron 3644 espacios educativos.

9.       Se crearon la Escuela Normal Superior Dr. Manuel Suárez Trujillo y el Colegio de Bachilleres.

10.  Se creó la licenciatura en Educación Especial en la Benemérita Escuela Normal Veracruzana.

11.  Se creó el Instituto Veracruzano de la Cultura y las Casas de Cultura en decenas de municipios.

12.  Se inició el trámite de solicitud ante la Unesco para declarar a la zona arqueológica de El Tajín como patrimonio de la humanidad.

13.  Se Rescató el Teatro Ignacio de la Llave en Orizaba.

14.  Se apoyó técnica y financieramente al sector ganadero, alcanzándose el mayor inventario bovino de la República: 4.6 millones de cabezas de ganado (14% del total del país). Hoy en día, 30 años después, el hato ganadero sufrió un descenso del 26%, del que no se ha recuperado. La Encuesta Nacional Agropecuaria, ubica el hato ganadero en 3.4 millones de cabezas; es decir, 1.2 millones de cabezas que en esa época.

15.  Se apoyó la edificación del rastro de Tihuatlán. Además, se logró el saneamiento y la consolidación financiera de los rastros de Isla y Tempoal.

16.  Se declaró a Veracruz libre del gusano barrenador.

Un dato muy relevante, que es importante destacar para la historia económica y política de nuestro estado es el siguiente: Durante el sexenio que encabezaron Don Fernando Gutiérrez Barrios y Dante Delgado, se invirtieron 28 centavos de cada peso del presupuesto de egresos en obra pública. Como sabemos, la inversión pública es el motor de la economía. Si hay inversión pública y se contratan constructoras locales y las compras se hacen con las empresas del estado, se fortalece la economía local y se generan empleos. Estos 28 centavos de cada peso, contrastan con los menos de 3 centavos de cada peso que se invirtieron en el año 2016. Eso explica, en gran parte, la caída de la economía y el bajo nivel de vida de millones de veracruzanos.

La administración que encabezaron don Fernando Gutiérrez Barrios y Dante Delgado, realizó una obra política, material, social y cultural sin precedentes, y que aún no ha sido alcanzada.

Siempre he sostenido que cuando los gobernantes tienen experiencia, vocación de servicio y emoción social, transforman para bien la vida de millones de personas. Y viceversa: Cuando los gobernantes son frívolos, superficiales, impreparados y carecen de emoción social, la gente sufre las consecuencias. Desgraciadamente, los malos gobernantes no sólo le roban al pueblo en lo material, sino que causan desgracias colectivas porque lo que dejan de hacer en materia de salud se traduce en enfermedades y muerte; lo que se deja de hacer en materia educativa se traduce en analfabetismo, atraso y pérdida de oportunidades para nuestros jóvenes; lo que se deja de hacer en materia de nutrición lastima el desarrollo normal de millones de seres humanos.

Por eso siempre he afirmado, que quien se roba el dinero destinado a combatir la pobreza y el desarrollo humano, no sólo comete un delito, comete un crimen de lesa humanidad.

Bien decía don Fernando: “Gobernar exige experiencia, serenidad y vocación; gobernar es sobretodo tener la mirada y el oído alertas; gobernar es oficio superior que no pueden ni deben desempeñar los improvisados y mucho menos los improvisados y soberbios”.

IV)               EL MAESTRO

Como político, don Fernando fue un maestro al que le gustaba compartir su conocimiento. En él siempre prevaleció la idea de formar ética y políticamente a quienes crecimos a su lado en lo profesional y lo humano. Su sabiduría y experiencia personales, construidas en la práctica de una larga vida al servicio de las instituciones, tuvieron como guía una firme y bien informada convicción liberal, vocación que se nutrió en los ideales de Juárez y en la generación que acompañó al Benemérito en los años de la República itinerante y de la República restaurada.

Sus sabias enseñanzas, suministradas a través de la palabra y el ejemplo contribuyeron a formar el perfil del comportamiento público y privado de mucha gente. Don Fernando nos transmitió una ideología y una forma de ser basadas en el diálogo, la tolerancia, el respeto a la diferencia, el acuerdo, la mesura y en el desempeño honesto de las responsabilidades públicas.

V)                 EL AMIGO

Don Fernando rindió siempre culto a la amistad. Un hombre que intentó y consiguió ser justo, más que complaciente. Un ser humano que supo siempre reservar la cordialidad, la sonrisa franca y el buen trato para todos, especialmente para sus más entrañables amigos.
                              
La única limitante que tuvimos quienes fuimos honrados con su amistad, fue la de no faltar a los deberes de franqueza. No toleraba la mentira, ni en sus amigos ni con quienes asumía compromisos y acuerdos. Era un hombre de palabra y respetuoso de la de los demás. Cuando él empeñaba su palabra en un compromiso, era suficiente para saber que el hecho se iba a cumplir.

El filósofo español Ángel Gabilondo Pujol, nos dice que: “Hoy más que nunca necesitamos Seres de Palabra. Los Seres de Palabra dicen lo que piensan, hacen lo que dicen y viven lo que hacen y dicen... Quien no cuida el valor de la palabra no cuida de sí mismo ni de los demás”.

Señoras y señores:

Recordamos hoy al amigo ausente, refiriendo sólo algunas de las experiencias y recuerdos en los que tuvimos el privilegio de compartir con él, espacio, tiempo y afectos.

Nos encontramos en este lugar una diversidad de personas que pudimos de algún modo construir espacios de nuestra vida en la compañía de un gran hombre. El “Hombre leyenda”–como lo definiera Carlos Salinas de Gortari en 1987–, que despojado de fama y mito supo ser un entrañable amigo.

El hombre de carne y hueso que construyó una respetable familia mexicana, uniendo su destino a una gran mujer. Una mujer que supo de los momentos agradables en las horas del triunfo y de los momentos amargos, en las horas de angustia que supone la toma de las grandes decisiones y las vicisitudes que nos presenta la vida paso a paso. Quiero saludar aquí a nuestra muy estimada amiga, compañera de vida de nuestro homenajeado. Me refiero a doña Divina Morales de Gutiérrez Barrios.

Saludo también, con la misma emoción, a nuestros amigos, los hijos de don Fernando y doña Divina. Con profundo afecto y con un testimonio inmarcesible de fraternidad, estrecho la mano de Marigel, Margarita, Alberto y de Jorge Gutiérrez Morales y de sus apreciables esposas y esposos.

Del mismo modo, recuerdo aquí con profundo respeto, a Fernando Gutiérrez Morales, nuestro desaparecido amigo, que ahora descansa con su padre en el lugar que nuestros afectos les han reservado en nuestros corazones.

Saludo, asimismo, a los nietos y bisnietos de don Fernando y doña Divina, quienes seguramente honrarán con su vida, la vida ejemplar de tan distinguidos ancestros.

Saludo a todos los familiares y amigos de la familia Gutiérrez Morales.

Sigamos en nuestra memoria reconstruyendo al ser humano, que en su tiempo supo influir de manera positiva en nuestro ánimo y en nuestra voluntad, para hacer de nuestras vidas, algo útil para nuestras familias y para nuestros conciudadanos. Nuestro sincero y emocionado recuerdo para el hombre que hizo de Veracruz y de su Patria ¡Primero y siempre! el destino final de su trabajo político y de su vocación de servicio.

¡MUCHAS GRACIAS…!



Xalapa de Enríquez, Ver., a 30 de octubre de 2017.

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