lunes, 13 de noviembre de 2017

REFORMAS ESTRUCTURALES. Joel Hurtado Ramón

REFORMAS ESTRUCTURALES.
Joel Hurtado Ramón
Las reformas llamadas estructurales por el actual gobierno son únicamente los paliativos necesarios, por el momento, en un proceso de transición que busca insertar a nuestro país en un fenómeno político social llamado globalización.
La globalización es una teoría entre cuyos fines se encuentra la interpretación de los eventos que actualmente tienen lugar en los campos del desarrollo, la economía mundial, los escenarios sociales y las influencias culturales y políticas. La globalización es un conjunto de propuestas teóricas que subrayan especialmente dos grandes tendencias: (a) los sistemas de comunicación mundial; y (b) las condiciones económicas, especialmente aquellas relacionadas con la movilidad de los recursos financieros y comerciales.
La globalización es un término  relativamente nuevo, acuñado por algunos teóricos pero el fenómeno como tal empieza a darse con el descubrimiento de América. Recordemos que este descubrimiento fue consecuencia de las necesidades económicas del momento que buscaban reabrir una ruta diferente a la conocida ruta de la seda y las especies de ahí que como todos sabemos los aborígenes del nuevo mundo fueran denominados  indios, en relación a la India.
A través del proceso de globalización, uno de los supuestos esenciales es que cada vez más naciones están dependiendo de condiciones integradas de comunicación, el sistema financiero internacional y de comercio. Por lo tanto, se tiende a generar un escenario de mayor intercomunicación entre los centros de poder mundial y sus transacciones comerciales.
Actualmente existen los países calificados como del primer mundo, por su potencial económico, después le siguen las economías llamadas emergentes: Brasil, Rusia, India, China, Sudafrica, y otros. Por último están los que integran el bloque del tercer mundo por su ineficiente desarrollo económico, político y cultural.
Este es un juego económico –político donde como siempre los de adelante corren mucho y los de atrás se quedarán, el gobierno mexicano actual está precisamente, tratando de poner los fundamentos esenciales para estar en condiciones de lograr insertarse en esta justa inequitativa por desigual pero a la cual hay que entrar sin miedo y con audacia si no queremos quedar entre los países rezagados de la economía mundial.
En el caso de las llamadas reformas estructurales que se tratan de implantar en el país existen muchos intereses en pugna, la mayoría por conveniencia política, ideológica y personal que se oponen oportunistamente  no para beneficio de la nación sino para que no se toquen sus cotos personales de poder  o simplemente con el afán de llevar agua a su molino.
  Los fundamentos de la globalización señalan que la estructura mundial y sus interrelaciones son elementos claves para comprender los cambios que ocurren a nivel social, político, de división de la producción y de particulares condiciones nacionales y regionales.
La premisa fundamental de la globalización es que existe un mayor grado de integración dentro y entre las sociedades, el cual juega un papel de primer orden en los cambios económicos y sociales que están teniendo lugar. Este fundamento es ampliamente aceptado. Sin embargo, en lo que se tiene menos consenso es respecto a los mecanismos y principios que rigen esos cambios.
  Algunos países se están integrando a la economía mundial con mayor rapidez que otros. En los países que han logrado integrarse, el crecimiento económico es más rápido y la pobreza disminuye. Como resultado de la aplicación de políticas de apertura al exterior, la mayor parte de los países de Asia oriental, que se contaban entre los más pobres del mundo hace 40 años, se han convertido en países dinámicos y prósperos. Asimismo, a medida que mejoraron las condiciones de vida fue posible avanzar en el proceso democrático y, en el plano económico, lograr progresos en cuestiones tales como el medio ambiente y las condiciones de trabajo.
De acuerdo con Raúl Gutiérrez Muguerza, presidente del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC) más que reformas estructurales, el México de hoy requiere la aplicación de una política integral de crecimiento, competitividad y desarrollo industrial, con una estrategia nacional ordenada, focalizada, transexenal y factible en un entorno democrático y de estabilidad, afirmó
 “Las denominadas reformas estructurales que se pospusieron en México cerca de 15 años, hoy son claramente insuficientes para ponernos al día. Por supuesto que se requieren, pero si queremos crecer a tasas por arriba de 6%, como lo demanda nuestra condición económica y social, tenemos que hacer mucho más”.
Manifestó que parece obvio enfatizar que la innovación es clave para lograr una mayor competitividad y que ésta, a su vez, es condición necesaria para obtener mayores niveles de crecimiento; sin embargo, en México “aún no hemos sido capaces de instaurar una verdadera cultura de la innovación en la sociedad”.
 Para volverse más competitivos, los países tienen la imperiosa necesidad de hacer reformas en áreas estratégicas, de manera que se cree el ambiente más propicio para el desarrollo empresarial, ya sea por medio de la atracción de inversión y tecnologías extranjeras o por medio del desarrollo de tecnología y empresas propias, o una combinación de ambas.   








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