PEÑA
NIETO: UNA VISIÓN DE FUTURO, COMPROMISOS CUMPLIDOS Y RETOS POR REALIZAR
Joel
Hurtado Ramón
“La
reforma energética que México está realizando ahora nosotros la hicimos hace 27
años” Lula da Silva ex presidente de Brasil
Primera
de cuatro partes
Un poco antes de tomar
posesión, el actual Presidente de México
asistió a una reunión organizada por ICARE,
Instituto
Chileno de Administración Racional de Empresas, entidad que agrupa a
empresarios chilenos, a la cual asistió el canciller de ese país Alfredo
Moreno, Peña Nieto aseveró que sus prioridades serían mejorar la educación,
incrementar el crecimiento económico y reducir la pobreza.
Indicó que el combate a la
pobreza se convertiría en un objetivo prioritario en su gobierno de seis años y
que aplicaría una política social “de nueva generación”, en la cual incluirá
programas participativos.
Reconoció que México ha
tenido en los últimos años bajo crecimiento económico respecto a otros países
de América Latina y señaló que la expansión económica sería el motor social que
permitirá una distribución del ingreso más equitativa, con mayores empleos y
mejor remunerados.
Otro de sus retos sería
garantizar la seguridad interior, donde destacó los avances en la materia y el
fortalecimiento institucional, aunque anunció un “ajuste de la estrategia”.
El presidente de México, quien realizó una gira
por Latinoamérica, anunció que impulsaría la competencia económica y plantearía
una reforma energética para una explotación más óptima y racional de los
hidrocarburos.
Detalló que la reforma
permitiría que, sin privatizar Petróleos Mexicanos (Pemex), el sector privado participara en esa empresa estatal.
También anunció el impulso
al desarrollo de la banca y una ampliación de la infraestructura en alianzas
público-privadas, además de extender la cobertura de la seguridad social.
Entre los retos, también
mencionó una mejor educación y una moderna conectividad al interior del país
para fomentar el turismo, así como una nueva política para acompañar a la
industria mexicana en los distintos países del mundo.
Calificó el proceso
electoral como ejemplar, por la gran participación ciudadana, y elogió el
avance democrático de México en un clima de entendimiento y madurez política.
En otra reunión realizada recientemente, afirmó
categórico “Ahora el reto está en la instrumentación, pero ahí vale la pena
volver a repensar, ante los varios señalamientos y condenas que de manera
anticipada que pareciera se recogen de
algunos lados, que no podemos ir en la ruta que estábamos, sin cambiar, sin
decidirnos a transformar y eso ya ocurrió”, precisó el jefe del Ejecutivo en el
marco del encuentro anual de “Los 300 Líderes Más Influyentes de México”.
Gracias a la aprobación de
las reformas, hoy tenemos una nueva plataforma para impulsar el crecimiento
económico del país, tener mayor desarrollo social y para que esto sea posible
no podemos condenarnos, recalcó.
Asimismo, recordó que los
mexicanos hemos probado que sí tenemos capacidad de instrumentar reformas que
impulsen la competitividad y el desarrollo, sin tomar en cuenta señalamientos
negativos, tal como ocurrió con la entrada en vigor del Tratado de Libre
Comercio con Estados Unidos.
En ese entonces se demostró
que “México tiene la capacidad para competir con otras naciones, por más desarrolladas
que estén y lo mismo ocurre ahora”.
“Las reformas son una extraordinaria
oportunidad que los mexicanos tenemos de probarnos a nosotros mismos, de
nuestras capacidades para instrumentar de manera eficiente y eficaz estas
reformas para realmente mostrar que tenemos la capacidad de ser transparentes,
eficientes y de asegurar los beneficios y resultados que se esperan derivarán
de estas reformas.”
El Presidente confió en que
la fuerza de los liderazgos en México,
tanto de empresarios, como de políticos, autoridades y la sociedad en general
podrán encaminarse para instrumentar adecuadamente las nuevas reformas, que son
resultado del trabajo coordinado de todas las fuerzas políticas en el país.
Recalcó que el liderazgo
efectivo no es cuestión de discursos o
de buscar ser querido. “El liderazgo se define por resultados. Un líder es una
persona capaz de sumar esfuerzos para transformar positivamente su entorno”.
En este sentido, hizo un
llamado a todos los mexicanos a hacer suyo el reto de construir un México más
próspero, más competitivo, con mejor educación, mayores oportunidades de empleo
y de bienestar social y más atractivo a la inversión extranjera.
“Lo que a México habrá de
depararle en los próximos años estoy seguro serán condiciones de mayor bienestar
a partir de que seremos un país más competitivo, con un Estado de derecho mucho
más justo y con herramientas e instituciones encargadas de aplicar la justicia
con mayor fortaleza”.
Segunda
parte
En cuanto a los retos a
superar el jefe del Ejecutivo ha precisado que el gobierno federal seguirá
trabajando de forma coordinada para llevar a cabo la instrumentación exitosa de
las reformas al tiempo que atiende diversos frentes que impulsen de forma
paralela la competitividad en el país.
Prueba de ello será la
construcción del nuevo aeropuerto capitalino, que será uno de los más modernos
a nivel mundial, la construcción y remodelación de más de 90 carreteras y el
impulso a una serie de obras y políticas públicas que deriven en mayores
beneficios a los mexicanos.
Esta agenda transformadora
es lo que hemos hecho, lo que hemos alcanzado y
lo que nos proponemos llevar a cabo, bajo una premisa fundamental: darle
resultados a la sociedad mexicana. Que sea por México y para el bien de México
declaró el Presidente.
El Presidente llamó a
construir una sociedad de nuevos valores y una nueva ética, para combatir la
corrupción y modelar el país "que necesitamos y anhelamos".
Acotó que el combate a la
corrupción parte de reconocer que es "un asunto de orden cultural y me
sostengo en este dicho, porque estoy convencido de que el problema que tenemos
parte primero de reconocer que es una debilidad de orden cultural"
"En el tema de combate
a la corrupción está realmente en la nueva actitud y capacidad que los
liderazgos e instituciones del gobierno mexicano tengan una nueva actitud ética
de la sociedad mexicana", expresó.
Aseguró que los esfuerzos
serán insuficientes si la sociedad no asume como reto propio una nueva actitud,
recoge nuevos valores y modela esta nueva ética.
El jefe del Ejecutivo
destacó la Reforma Educativa, en materia de transparencia, la Reforma
Político-Electoral y la Reforma Energética, que aseguró permitirán a México
seguir creciendo.
Reiteró que ahora el reto es
la instrumentación de las reformas y reiteró su reconocimiento a las fuerzas
políticas por alcanzar los consensos y aprobar las reformas.
Acompañado por los
presidentes de las Mesas Directivas del Senado, Miguel Barbosa; de la Cámara de
Diputados, Silvano Aureoles; el ministro José Ramón Cossío, en representación
del ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN);
Peña Nieto indicó que esta debilidad no sólo es propia de México, sino que aquí
tiene sus propias características y condiciones, "pero es un problema de
orden humano", reiteró el Presidente.
Lo que a México habrá de depararle en los
próximos años, estoy seguro, serán condiciones de mayor bienestar a partir de
que seremos un país más competitivo, con un Estado de derecho mucho más justo y
con herramientas e instituciones encargadas de aplicar la justicia con mayor
fortaleza, reiteró el Ejecutivo nacional
"Seremos un país con un
sistema educativo de mayor capacidad, para asegurar que la niñez y juventud
mexicanas tengan mejores herramientas para enfrentar los retos presentes y
futuros", aseveró tajante el Presidente.
De hecho seremos un país
mayormente atractivo a las inversiones, ya somos hoy, de por sí, un destino
confiable, pero cada día lo seremos más, porque aquí tendremos mano de obra o
mayor mano de obra calificada, mayor especialización; centros de innovación y
de tecnología, porque los insumos que la industria estará utilizando serán más
económicos; porque habrá mayor financiamiento.
Agregó que la inclusión es
el marco que las reformas propician para el México que nos espera en los
próximos años, y que gradualmente, en el tiempo, las mexicanas y los mexicanos
estarán sintiendo en carne propia esos beneficios.
"La participación
dinámica, activa y comprometida de todas y de todos ustedes, líderes de México;
de los presentes, de los ausentes y de los varios liderazgos autónomos, o más
bien, anónimos, quise decir, no autónomos, sino anónimos, que se hacen
presentes en sus comunidades, en sus colonias, en sus pueblos; y que están
presentes, precisamente, para, con su influencia, ir modelando mejores
condiciones para este país", añadió el titular del Ejecutivo.
Por otra parte de acuerdo con una investigación de la revista
Forbes 8 son los principales retos de Enrique Peña Nieto en los próximos años.
En
cuanto a los obstaculos a superar están los monopolios que dañan a las economías
y México tiene mucho qué hacer al respecto. El Plan Nacional de Desarrollo
(PDN), se basa en el índice de Competitividad del Foro Económico Mundial que
ubica a nuestro país en el lugar 115 de 144 evaluados.
Bajo ese entorno es
importante señalar que este tipo de evaluaciones pueden generar una “idea
equivocada” sobre la influencia de las grandes empresas.
Las
autoridades deben ser cuidadosas de no prejuzgar la estrategia de negocio de
compañías que han logrado consolidación; más bien, deberán de buscarse un
entorno de competencia real.
Tercera parte
Por lo que respecta a las
necesidades en telecomunicaciones estas no están en el PND. Las claves se plasmaron
en el Pacto por México. “El PND es una estrategia de administración; no figuran
los ‘qué’ ni los ‘cómos’.
La
verdadera clave que determinará la viabilidad de los objetivos en materia de
telecomunicaciones son las regulaciones secundarias a la reforma aprobada, por
lo que el PND se ha convertido en otro punto suspensivo para el futuro del
sector.
El diagnóstico (y el reto
por asumir) es que la penetración de la telefonía móvil es de 86 líneas por
cada 100 habitantes contra 112 en España. México se encuentra en los últimos
lugares en penetración de banda ancha entre los países de la OCDE con una
penetración del 11.4% en telefonía fija y 9.6% en telefonía móvil, con una
velocidad promedio de 5.3 Mb en 2012, mientras que el equivalente en Chile fue
de 19 Mb.
El PND establece que entre los años 50 y 80 la
productividad en México tuvo su mayor avance, pero desde entonces, ha ido en
descenso.
Resolver tal situación, es una tarea que implica pequeñas respuestas,
hiladas una después de otra, en varios segmentos. “Será fundamental que la
estrategia de productividad se integre de pequeñas tareas. No es una estrategia
que pueda aplicarse a un sólo sector como en manufactura o la industria
automotriz.
Especialistas afirman que los objetivos del
Plan son correctos, y ahora la tarea será
trabajar prioritariamente en los sectores con mayor oportunidad, como la
informalidad, la desigualdad y las micro finanzas.
Mayor
financiamiento a la actividad productiva es una necesidad en la que coincide el
gobierno federal de Enrique Peña Nieto con otros sectores especializados. Guillermo Zamarripa, quien en el sexenio
pasado fue titular de la Unidad de Banca, Valores y Ahorro de la Secretaría de
Hacienda, piensa que la diferencia es la
reforma financiera que busca promover más crédito y más barato para las
pequeñas y medianas empresas.
Considera que si bien es
atinado que se ponga sobre la mesa que un 26% de penetración del crédito
respecto al PIB es un indicador bajo, también es cierto que el PND no aporta un
discurso o elemento diferente al que se ha propuesto en otros planes.
En este caso, dice, no se
requiere una regulación secundaria, sino que el papel del gobierno ahora debe
ser de un supervisor y un agente rector abierto a escuchar y corregir los retos
que surjan.
El PND
contempla objetivos laborales en los sectores punta de la economía. Esta
estrategia puede ser un buen punto de arranque, aunque, al mismo tiempo, un
nuevo reto.
Se sugiere que concentrar
los objetivos de empleo en sectores como la manufactura o la producción
automotriz puede generar un enclave económico en el que el riesgo es la
generación de empleos de baja calidad en pro de aumentar la capacidad
productiva.
La estrategia sectorial a delinearse a partir
del PND debe implicar una mayor atención a los sectores tradicionales como las
pequeñas y medianas empresas, el comercio y la exportación. Así, Luis
Ignacio Román catedrático de la ITESO advierte que es
importante que se vigile que un aumento en productividad no tenga efectos
indirectos negativos en los trabajadores.
Pocos y generales, así califican otros los objetivos del PND en materia educativa, ya
que se plantean necesidades en cuanto a
la profesionalización de los docentes, infraestructura educativa, mejora de los
planes de estudio y nueva tecnología, pero no hay diferencias considerables con los
planteamientos y diagnósticos que ya conocíamos, esto es una falta de
especificidad, dicen.
Se agrega que el PND no se
ha utilizado como mecanismo de exposición de estrategias ni rendición de
cuentas. “Se cumple con la ley, pero el documento no es una herramienta que
resulte útil para la ciudadanía porque los objetivos no son cuantificables y
por lo tanto no son exigibles”, refieren.
De acuerdo con el
diagnóstico del Plan, una elevada
cantidad de jóvenes percibe que la educación no les proporciona habilidades,
competencias y capacidades para una inserción y desempeño laboral exitosos.
Alcanzar una reforma energética que permita
una mayor participación del sector privado en la explotación de hidrocarburos,
es la manera firme para que se pueda cumplir con los objetivos
del PND.
“El PND es una declaración de objetivos. En
este sentido, se queda muy corto y eso puede tener una lectura negativa. Sin embargo, es posible que los
planteamientos hayan sido generales con el objetivo de no poner sobre la mesa
temas controversiales relacionados con la reforma energética, que requiere su
propio espacio de discusión”, explican otros.
Como objetivos primordiales,
el PND expone la necesidad de tener precios más competitivos en materia de
energía, que tengan una repercusión positiva en la actividad económica. Esto
implica asegurar el abastecimiento de petróleo crudo, gas natural y
petrolífero, además de ampliar el suministro de electricidad.
Cuarta y última parte
En materia de
infraestructura, el PND “precisa un diagnóstico de la situación del sector y
propone objetivos claros en el rubro del transporte, para mejorar su
conectividad bajo criterios estratégicos y de eficiencia”, apunta Clemente Poon.
Si bien hay retos -como las
finanzas locales, que influyen en la planeación de las obras públicas- el
especialista considera que hay una conciencia correcta de las necesidades en
materia de infraestructura.
En la última década, la
inversión impulsada por el sector público para este ramo pasó de 3.1 a 4.5% del
PIB; no obstante, la calidad de la infraestructura es baja, ya que una
evaluación del Foro Económico Mundial otorga a México el lugar 65 de 144 países
en materia de calidad de infraestructura, por debajo de países como Uruguay,
Chile, Barbados y Trinidad y Tobago.
Por su parte el analista Cristian Minor de la University
of Pittsburgh marca un antes y un después cuando afirma que con Peña Nieto
retorna al poder el PRI (Partido Revolucionario Institucional), que gobernara
México por más de setenta años. La elección del año 2000 marcó la alternancia
de partidos en la presidencia por primera vez en la historia del México
posrevolucionario. El Partido Acción Nacional (PAN), entonces ganador, vio su
mandato para gobernar renovado en la elección inmediatamente siguiente. Si bien muchas de las promesas hechas a los
mexicanos permanecieron incumplidas luego de dos sexenios consecutivos, el PAN
ha entregado un país muy diferente al que recibiera para gobernar doce años
atrás. El México de hoy, estancado por
un modelo económico que ha generado un alto índice de desempleo y mantiene a la
mitad del país en la pobreza, aparece sumido en la violencia y muestra altos
índices de corrupción y criminalidad. Además de la corrupción gubernamental, la
situación de la industria y la agricultura, el modelo fiscal y las políticas de
educación y desarrollo social requieren respuestas inmediatas.
Pero además, Enrique Peña
Nieto enfrenta como primer reto la necesidad dar señales claras de que el PRI
ofrecerá a los mexicanos algo diferente
de aquello a que los tuvo acostumbrados hasta hace dos decenios: una tradición
de gobierno en un estilo autoritario y demagógico, y altísimos niveles de corrupción. El nuevo presidente tiene la oportunidad de
dejar atrás esos estigmas y cambiarlos
por la imagen de un gobierno abierto al diálogo con los partidos de oposición,
dispuesto a negociar y acordar, y, en primer lugar, transparente. Dentro de ese espíritu, el ejecutivo federal
firmó ya en su segundo día de mandato cinco acuerdos políticos con los partidos
de oposición – el llamado “Pacto por México”, que logró la coordinación de
esfuerzos para la concreción de ciertas reformas estructurales percibidas como
urgentes. Dichos acuerdos abarcaron
cuatro grandes áreas de acción gubernamental -seguridad, economía,
gobernabilidad y derechos sociales-, pero no van más allá de establecer
compromisos en torno a directivas demasiado generales para permitir discernir
objetivos tangibles. En los hechos, entonces, está en manos del presidente la definición de las
metas, contenidos, y alcances concretos de dichos acuerdos; así como trabajar
con los otros dos poderes del Estado con vistas a su cumplimiento.
Prioritario es sin duda el
control de la ola de violencia e inseguridad producida por la concurrencia de
narcotráfico, crimen organizado y desempleo masivo. El Congreso de la Unión
aprobó el desmantelamiento de la Secretaría de
Seguridad Pública y la transferencia de sus funciones a la Secretaría de
Gobernación. Peña Nieto y su Secretario de Gobernación deberán en consecuencia
ser cuidadosos al implementar una estrategia de seguridad que, sin vulnerar la
gobernabilidad del país, tenga una orientación diferente de la declaración de
un combate frontal a la delincuencia organizada que ensayara su antecesor –que
sólo resultó en una espiral de violencia-.
La nueva estrategia no podrá limitarse a atacar con mayor agresividad al
crimen organizado, sino que también deberá explorar formas de prevenirlo y
castigarlo con mayor severidad a través del fortalecimiento del sistema
judicial.
Un combate exitoso a la
delincuencia tendría, a su vez, efectos positivos en la economía del país,
enlazándose de este modo con otra de las prioridades de acción del gobierno,
que cuenta con que una mejora en el índice de seguridad estimule la inversión
extranjera directa, promoviendo la creación de empleos. Un México más seguro debería además resultar
más atractivo para el turismo –una fuente de divisas históricamente importante,
sobre la que la inseguridad de los últimos años ha tenido un fuerte impacto
negativo. Peña Nieto tendrá además que trabajar estrechamente con su secretario
de hacienda y con el Congreso de la Unión el ya reformado sistema tributario en
el sentido de una mayor justicia y eficacia, de modo de permitir a la administración hacerse de mayores
recursos con resultados más equitativos.
Es de esperar que mayor
seguridad, una economía reactivada, un sistema impositivo más eficaz, y un
sistema judicial más confiable, al contribuir a formar una imagen de México
como país seguro y libre de corrupción,
genere confianza en el pueblo mexicano, urgido de mejoras en su calidad de
vida.
Obviamente, ninguno de estos
desafíos admite soluciones instantáneas, y los cambios deberán producirse de
manera gradual. La única manera de
asegurarlo es a través del mantenimiento de las
políticas adecuadas durante bastante más de un sexenio, de modo de
permitir la continuidad de los programas y la consolidación de sus resultados.
Asimismo, es necesario preservar y consolidar las instituciones a efectos de
brindar certeza jurídica e igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Peña Nieto deberá, seguramente, enfrentar
muchos otros desafíos, pero más bajos niveles de violencia, una economía
reactivada, y la generación de nuevos empleos en los primeros años de su
gobierno, estarían sugiriendo el acierto de su elección como presidente de
México.