miércoles, 13 de diciembre de 2017

PEÑA NIETO: COMPROMISOS CUMPLIDOS Y RETOS POR REALIZAR Joel Hurtado Ramón “La reforma energética que México está realizando ahora nosotros la hicimos hace 27 años” Lula da Silva ex presidente de Brasil

PEÑA NIETO: UNA VISIÓN DE FUTURO, COMPROMISOS CUMPLIDOS Y RETOS POR REALIZAR
Joel Hurtado Ramón
“La reforma energética que México está realizando ahora nosotros la hicimos hace 27 años” Lula da Silva ex presidente de Brasil

Primera de cuatro partes

Un poco antes de tomar posesión, el actual Presidente  de México asistió a una reunión organizada  por ICARE, Instituto Chileno de Administración Racional de Empresas, entidad que agrupa a empresarios chilenos, a la cual asistió el canciller de ese país Alfredo Moreno, Peña Nieto aseveró que sus prioridades serían mejorar la educación, incrementar el crecimiento económico y reducir la pobreza.
Indicó que el combate a la pobreza se convertiría en un objetivo prioritario en su gobierno de seis años y que aplicaría una política social “de nueva generación”, en la cual incluirá programas participativos.
Reconoció que México ha tenido en los últimos años bajo crecimiento económico respecto a otros países de América Latina y señaló que la expansión económica sería el motor social que permitirá una distribución del ingreso más equitativa, con mayores empleos y mejor remunerados.
Otro de sus retos sería garantizar la seguridad interior, donde destacó los avances en la materia y el fortalecimiento institucional, aunque anunció un “ajuste de la estrategia”.
El   presidente de México, quien realizó una gira por Latinoamérica, anunció que impulsaría la competencia económica y plantearía una reforma energética para una explotación más óptima y racional de los hidrocarburos.
Detalló que la reforma permitiría que, sin privatizar Petróleos Mexicanos (Pemex), el sector privado   participara en esa empresa estatal.
También anunció el impulso al desarrollo de la banca y una ampliación de la infraestructura en alianzas público-privadas, además de extender la cobertura de la seguridad social.
Entre los retos, también mencionó una mejor educación y una moderna conectividad al interior del país para fomentar el turismo, así como una nueva política para acompañar a la industria mexicana en los distintos países del mundo.
Calificó el   proceso electoral como ejemplar, por la gran participación ciudadana, y elogió el avance democrático de México en un clima de entendimiento y madurez política.
 En otra reunión realizada recientemente, afirmó categórico “Ahora el reto está en la instrumentación, pero ahí vale la pena volver a repensar, ante los varios señalamientos y condenas que de manera anticipada que  pareciera se recogen de algunos lados, que no podemos ir en la ruta que estábamos, sin cambiar, sin decidirnos a transformar y eso ya ocurrió”, precisó el jefe del Ejecutivo en el marco del encuentro anual de “Los 300 Líderes Más Influyentes de México”.
Gracias a la aprobación de las reformas, hoy tenemos una nueva plataforma para impulsar el crecimiento económico del país, tener mayor desarrollo social y para que esto sea posible no podemos condenarnos, recalcó.
Asimismo, recordó que los mexicanos hemos probado que sí tenemos capacidad de instrumentar reformas que impulsen la competitividad y el desarrollo, sin tomar en cuenta señalamientos negativos, tal como ocurrió con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
En ese entonces se demostró que “México tiene la capacidad para competir con otras naciones, por más desarrolladas que estén y lo mismo ocurre ahora”.
 “Las reformas son una extraordinaria oportunidad que los mexicanos tenemos de probarnos a nosotros mismos, de nuestras capacidades para instrumentar de manera eficiente y eficaz estas reformas para realmente mostrar que tenemos la capacidad de ser transparentes, eficientes y de asegurar los beneficios y resultados que se esperan derivarán de estas reformas.”
El Presidente confió en que la  fuerza de los liderazgos en México, tanto de empresarios, como de políticos, autoridades y la sociedad en general podrán encaminarse para instrumentar adecuadamente las nuevas reformas, que son resultado del trabajo coordinado de todas las fuerzas políticas en el país.
Recalcó que el liderazgo efectivo no es cuestión  de discursos o de buscar ser querido. “El liderazgo se define por resultados. Un líder es una persona capaz de sumar esfuerzos para transformar positivamente su entorno”.
En este sentido, hizo un llamado a todos los mexicanos a hacer suyo el reto de construir un México más próspero, más competitivo, con mejor educación, mayores oportunidades de empleo y de bienestar social y más atractivo a la inversión extranjera.
“Lo que a México habrá de depararle en los próximos años estoy seguro serán condiciones de mayor bienestar a partir de que seremos un país más competitivo, con un Estado de derecho mucho más justo y con herramientas e instituciones encargadas de aplicar la justicia con mayor fortaleza”.

Segunda parte

En cuanto a los retos a superar el jefe del Ejecutivo ha precisado que el gobierno federal seguirá trabajando de forma coordinada para llevar a cabo la instrumentación exitosa de las reformas al tiempo que atiende diversos frentes que impulsen de forma paralela la competitividad en el país.
Prueba de ello será la construcción del nuevo aeropuerto capitalino, que será uno de los más modernos a nivel mundial, la construcción y remodelación de más de 90 carreteras y el impulso a una serie de obras y políticas públicas que deriven en mayores beneficios a los mexicanos.
Esta agenda transformadora es lo que hemos hecho, lo que hemos alcanzado y  lo que nos proponemos llevar a cabo, bajo una premisa fundamental: darle resultados a la sociedad mexicana. Que sea por México y para el bien de México declaró  el Presidente.
El Presidente llamó a construir una sociedad de nuevos valores y una nueva ética, para combatir la corrupción y modelar el país "que necesitamos y anhelamos".
Acotó que el combate a la corrupción parte de reconocer que es "un asunto de orden cultural y me sostengo en este dicho, porque estoy convencido de que el problema que tenemos parte primero de reconocer que es una debilidad de orden cultural"
"En el tema de combate a la corrupción está realmente en la nueva actitud y capacidad que los liderazgos e instituciones del gobierno mexicano tengan una nueva actitud ética de la sociedad mexicana", expresó.
Aseguró que los esfuerzos serán insuficientes si la sociedad no asume como reto propio una nueva actitud, recoge nuevos valores y modela esta nueva ética.
El jefe del Ejecutivo destacó la Reforma Educativa, en materia de transparencia, la Reforma Político-Electoral y la Reforma Energética, que aseguró permitirán a México seguir creciendo.
Reiteró que ahora el reto es la instrumentación de las reformas y reiteró su reconocimiento a las fuerzas políticas por alcanzar los consensos y aprobar las reformas.
Acompañado por los presidentes de las Mesas Directivas del Senado, Miguel Barbosa; de la Cámara de Diputados, Silvano Aureoles; el ministro José Ramón Cossío, en representación del ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN); Peña Nieto indicó que esta debilidad no sólo es propia de México, sino que aquí tiene sus propias características y condiciones, "pero es un problema de orden humano", reiteró el Presidente.
 Lo que a México habrá de depararle en los próximos años, estoy seguro, serán condiciones de mayor bienestar a partir de que seremos un país más competitivo, con un Estado de derecho mucho más justo y con herramientas e instituciones encargadas de aplicar la justicia con mayor fortaleza, reiteró el Ejecutivo nacional
"Seremos un país con un sistema educativo de mayor capacidad, para asegurar que la niñez y juventud mexicanas tengan mejores herramientas para enfrentar los retos presentes y futuros", aseveró tajante el Presidente.
De hecho seremos un país mayormente atractivo a las inversiones, ya somos hoy, de por sí, un destino confiable, pero cada día lo seremos más, porque aquí tendremos mano de obra o mayor mano de obra calificada, mayor especialización; centros de innovación y de tecnología, porque los insumos que la industria estará utilizando serán más económicos; porque habrá mayor financiamiento.
Agregó que la inclusión es el marco que las reformas propician para el México que nos espera en los próximos años, y que gradualmente, en el tiempo, las mexicanas y los mexicanos estarán sintiendo en carne propia esos beneficios.
"La participación dinámica, activa y comprometida de todas y de todos ustedes, líderes de México; de los presentes, de los ausentes y de los varios liderazgos autónomos, o más bien, anónimos, quise decir, no autónomos, sino anónimos, que se hacen presentes en sus comunidades, en sus colonias, en sus pueblos; y que están presentes, precisamente, para, con su influencia, ir modelando mejores condiciones para este país", añadió el titular del Ejecutivo.
 Por otra parte de  acuerdo con una investigación de la revista Forbes 8 son los principales retos de Enrique Peña Nieto en los próximos años.
  En cuanto a los obstaculos a superar están los monopolios que dañan a las economías y México tiene mucho qué hacer al respecto. El Plan Nacional de Desarrollo (PDN), se basa en el índice de Competitividad del Foro Económico Mundial que ubica a nuestro país en el lugar 115 de 144 evaluados.
Bajo ese entorno es importante señalar que este tipo de evaluaciones pueden generar una “idea equivocada” sobre la influencia de las grandes empresas.
  Las autoridades deben ser cuidadosas de no prejuzgar la estrategia de negocio de compañías que han logrado consolidación; más bien, deberán de buscarse un entorno de competencia real.
                                         
                                                              Tercera parte

Por lo que respecta a las necesidades en telecomunicaciones estas no están en el PND. Las claves se plasmaron en el Pacto por México. “El PND es una estrategia de administración; no figuran los ‘qué’ ni los ‘cómos’.
  La verdadera clave que determinará la viabilidad de los objetivos en materia de telecomunicaciones son las regulaciones secundarias a la reforma aprobada, por lo que el PND se ha convertido en otro punto suspensivo para el futuro del sector.
El diagnóstico (y el reto por asumir) es que la penetración de la telefonía móvil es de 86 líneas por cada 100 habitantes contra 112 en España. México se encuentra en los últimos lugares en penetración de banda ancha entre los países de la OCDE con una penetración del 11.4% en telefonía fija y 9.6% en telefonía móvil, con una velocidad promedio de 5.3 Mb en 2012, mientras que el equivalente en Chile fue de 19 Mb.
 El PND establece que entre los años 50 y 80 la productividad en México tuvo su mayor avance, pero desde entonces, ha ido en descenso.
Resolver tal situación,  es una tarea que implica pequeñas respuestas, hiladas una después de otra, en varios segmentos. “Será fundamental que la estrategia de productividad se integre de pequeñas tareas. No es una estrategia que pueda aplicarse a un sólo sector como en manufactura o la industria automotriz.
 Especialistas afirman que los objetivos del Plan son correctos, y ahora la tarea será  trabajar prioritariamente en los sectores con mayor oportunidad, como la informalidad, la desigualdad y las micro finanzas.
  Mayor financiamiento a la actividad productiva es una necesidad en la que coincide el gobierno federal de Enrique Peña Nieto con otros sectores especializados.   Guillermo Zamarripa, quien en el sexenio pasado fue titular de la Unidad de Banca, Valores y Ahorro de la Secretaría de Hacienda, piensa que  la diferencia es la reforma financiera que busca promover más crédito y más barato para las pequeñas y medianas empresas.
Considera que si bien es atinado que se ponga sobre la mesa que un 26% de penetración del crédito respecto al PIB es un indicador bajo, también es cierto que el PND no aporta un discurso o elemento diferente al que se ha propuesto en otros planes.
En este caso, dice, no se requiere una regulación secundaria, sino que el papel del gobierno ahora debe ser de un supervisor y un agente rector abierto a escuchar y corregir los retos que surjan.
  El PND contempla objetivos laborales en los sectores punta de la economía. Esta estrategia puede ser un buen punto de arranque, aunque, al mismo tiempo, un nuevo reto.
Se sugiere que concentrar los objetivos de empleo en sectores como la manufactura o la producción automotriz puede generar un enclave económico en el que el riesgo es la generación de empleos de baja calidad en pro de aumentar la capacidad productiva.
 La estrategia sectorial a delinearse a partir del PND debe implicar una mayor atención a los sectores tradicionales como las pequeñas y medianas empresas, el comercio y la exportación. Así, Luis Ignacio Román   catedrático de la ITESO advierte que es importante que se vigile que un aumento en productividad no tenga efectos indirectos negativos en los trabajadores.
 Pocos y generales, así califican  otros  los objetivos del PND en materia educativa, ya que se  plantean necesidades en cuanto a la profesionalización de los docentes, infraestructura educativa, mejora de los planes de estudio y nueva tecnología, pero  no hay diferencias considerables con los planteamientos y diagnósticos que ya conocíamos, esto es una falta de especificidad, dicen.
Se agrega que el PND no se ha utilizado como mecanismo de exposición de estrategias ni rendición de cuentas. “Se cumple con la ley, pero el documento no es una herramienta que resulte útil para la ciudadanía porque los objetivos no son cuantificables y por lo tanto no son exigibles”, refieren.
De acuerdo con el diagnóstico del Plan, una  elevada cantidad de jóvenes percibe que la educación no les proporciona habilidades, competencias y capacidades para una inserción y desempeño laboral exitosos.
 Alcanzar una reforma energética que permita una mayor participación del sector privado en la explotación de hidrocarburos, es la manera firme   para que se pueda cumplir con los objetivos del PND.
 “El PND es una declaración de objetivos. En este sentido, se queda muy corto y eso puede tener una lectura negativa.  Sin embargo, es posible que los planteamientos hayan sido generales con el objetivo de no poner sobre la mesa temas controversiales relacionados con la reforma energética, que requiere su propio espacio de discusión”, explican otros.
Como objetivos primordiales, el PND expone la necesidad de tener precios más competitivos en materia de energía, que tengan una repercusión positiva en la actividad económica. Esto implica asegurar el abastecimiento de petróleo crudo, gas natural y petrolífero, además de ampliar el suministro de electricidad.

 Cuarta y última parte


En materia de infraestructura, el PND “precisa un diagnóstico de la situación del sector y propone objetivos claros en el rubro del transporte, para mejorar su conectividad bajo criterios estratégicos y de eficiencia”, apunta   Clemente Poon.
Si bien hay retos -como las finanzas locales, que influyen en la planeación de las obras públicas- el especialista considera que hay una conciencia correcta de las necesidades en materia de infraestructura.
En la última década, la inversión impulsada por el sector público para este ramo pasó de 3.1 a 4.5% del PIB; no obstante, la calidad de la infraestructura es baja, ya que una evaluación del Foro Económico Mundial otorga a México el lugar 65 de 144 países en materia de calidad de infraestructura, por debajo de países como Uruguay, Chile, Barbados y Trinidad y Tobago.
 Por su parte el analista Cristian Minor de la University of Pittsburgh marca un antes y un después cuando afirma que con Peña Nieto retorna al poder el PRI (Partido Revolucionario Institucional), que gobernara México por más de setenta años. La elección del año 2000 marcó la alternancia de partidos en la presidencia por primera vez en la historia del México posrevolucionario. El Partido Acción Nacional (PAN), entonces ganador, vio su mandato para gobernar renovado en la elección inmediatamente siguiente.  Si bien muchas de las promesas hechas a los mexicanos permanecieron incumplidas luego de dos sexenios consecutivos, el PAN ha entregado un país muy diferente al que recibiera para gobernar doce años atrás.  El México de hoy, estancado por un modelo económico que ha generado un alto índice de desempleo y mantiene a la mitad del país en la pobreza, aparece sumido en la violencia y muestra altos índices de corrupción y criminalidad. Además de la corrupción gubernamental, la situación de la industria y la agricultura, el modelo fiscal y las políticas de educación y desarrollo social requieren respuestas inmediatas.

Pero además, Enrique Peña Nieto enfrenta como primer reto la necesidad dar señales claras de que el PRI ofrecerá  a los mexicanos algo diferente de aquello a que los tuvo acostumbrados hasta hace dos decenios: una tradición de gobierno en un estilo autoritario y demagógico,  y altísimos niveles de corrupción.  El nuevo presidente tiene la oportunidad de dejar atrás  esos estigmas y cambiarlos por la imagen de un gobierno abierto al diálogo con los partidos de oposición, dispuesto a negociar y acordar, y, en primer lugar, transparente.  Dentro de ese espíritu, el ejecutivo federal firmó ya en su segundo día de mandato cinco acuerdos políticos con los partidos de oposición – el llamado “Pacto por México”, que logró la coordinación de esfuerzos para la concreción de ciertas reformas estructurales percibidas como urgentes.  Dichos acuerdos abarcaron cuatro grandes áreas de acción gubernamental -seguridad, economía, gobernabilidad y derechos sociales-, pero no van más allá de establecer compromisos en torno a directivas demasiado generales para permitir discernir objetivos tangibles. En los hechos, entonces, está  en manos del presidente la definición de las metas, contenidos, y alcances concretos de dichos acuerdos; así como trabajar con los otros dos poderes del Estado con vistas a su cumplimiento.
Prioritario es sin duda el control de la ola de violencia e inseguridad producida por la concurrencia de narcotráfico, crimen organizado y desempleo masivo. El Congreso de la Unión aprobó   el desmantelamiento de la Secretaría de Seguridad Pública y la transferencia de sus funciones a la Secretaría de Gobernación. Peña Nieto y su Secretario de Gobernación deberán en consecuencia ser cuidadosos al implementar una estrategia de seguridad que, sin vulnerar la gobernabilidad del país, tenga una orientación diferente de la declaración de un combate frontal a la delincuencia organizada que ensayara su antecesor –que sólo resultó en una espiral de violencia-.  La nueva estrategia no podrá limitarse a atacar con mayor agresividad al crimen organizado, sino que también deberá explorar formas de prevenirlo y castigarlo con mayor severidad a través del fortalecimiento del sistema judicial.
Un combate exitoso a la delincuencia tendría, a su vez, efectos positivos en la economía del país, enlazándose de este modo con otra de las prioridades de acción del gobierno, que cuenta con que una mejora en el índice de seguridad estimule la inversión extranjera directa, promoviendo la creación de empleos.  Un México más seguro debería además resultar más atractivo para el turismo –una fuente de divisas históricamente importante, sobre la que la inseguridad de los últimos años ha tenido un fuerte impacto negativo. Peña Nieto tendrá además que trabajar estrechamente con su secretario de hacienda y con el Congreso de la Unión el ya reformado sistema tributario en el sentido de una mayor justicia y eficacia, de modo de permitir  a la administración hacerse de mayores recursos con resultados más equitativos.
Es de esperar que mayor seguridad, una economía reactivada, un sistema impositivo más eficaz, y un sistema judicial más confiable, al contribuir a formar una imagen de México como  país seguro y libre de corrupción, genere confianza en el pueblo mexicano, urgido de mejoras en su calidad de vida. 
Obviamente, ninguno de estos desafíos admite soluciones instantáneas, y los cambios deberán producirse de manera gradual.  La única manera de asegurarlo es a través del mantenimiento de las  políticas adecuadas durante bastante más de un sexenio, de modo de permitir la continuidad de los programas y la consolidación de sus resultados. Asimismo, es necesario preservar y consolidar las instituciones a efectos de brindar certeza jurídica e igualdad de todos los ciudadanos ante la ley.  Peña Nieto deberá, seguramente, enfrentar muchos otros desafíos, pero más bajos niveles de violencia, una economía reactivada, y la generación de nuevos empleos en los primeros años de su gobierno, estarían sugiriendo el acierto de su elección como presidente de México.


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