PEPE
MEADE Y PEPE YUNES, VIDAS PARALELAS.
UN
ENFOQUE DE LA CORRIENTE CRÍTICA
DEMOCRATIZADORA, EN VERACRUZ.
(RELATO)
Joel
Hurtado Ramón
Pepe Yunes es parte del círculo íntimo de José Meade
desde que se conocieron en el ITAM.
De acuerdo con la investigación de diversos medios, sus
lazos personales son parte de toda una experiencia de vida que comienza en la
juventud, que es donde se forjan las grandes
amistades.
Los mejores amigos se forjan, precisamente,
durante todo un gran lapso de vida, proceso en el cual se van conociendo
lealtades y traiciones, depurándose las relaciones personales y donde van
quedando los mejores. La amistad de los dos Pepes tiene este sello, que es como un certificado de garantía.
Pero las relaciones
personales también se dan por afinidad. Es muy difícil que una persona
deshonesta coincida con otras personas con características honestas o
viceversa. La honestidad, entre otras afinidades, es una de las cualidades positivas que unen a los dos Pepes.
Hurgando
en aquellas experiencias de juventud el columnista José Riquelme publica en el periódico El
Economista, que en la raíz de
este compacto grupo de juventud universitaria se encuentran Luis Videgaray; su
incansable jefe de oficina, Abraham Zamora, además de Julio Guerrero y el
senador veracruzano José Yunes.
A ellos se suman otros
funcionarios como Vanessa Rubio, primera mujer en ocupar el cargo de
subsecretaria en la SHCP; Eduardo del Río su eficiente secretario particular,
José Antonio González Anaya acreditado genio financiero, Mikel Arriola leal
administrador y otros ITAM como Juan Manuel Valle Pereña (Diconsa), Osvaldo
Santín (SAT), Jaime González Aguadé (CNBV) con quien, dicen, jugaba en la
adolescencia a ser presidente, Javier García Bejos (subsecretario de Sedesol),
entre otros muchos.
Este dream team sabe que en la actual
coyuntura nacional está en juego la sobrevivencia del sistema que los impulsa y
en riesgo de evaporización muchas de sus instituciones. Como afirma Carles
Ramió, las administraciones públicas están en horas bajas por la impotencia de
la política para resolver gran parte de los problemas y retos ciudadanos.
Ciertamente el poder
político en México está obsoleto. Gobiernos, gobernantes y congresos están
paralizados por su única preocupación: lograr participar y colarse con el
ganador en la elección presidencial 2018. Son muy pocos los líderes que se
están reinventando con modelos conceptuales y ejecutivos propios del siglo XIX.
Muy pocos jefes políticos podrán integrar equipos profesionales, exigiéndoles
que se coloquen como intermediarios entre una sociedad heterogénea y el
necesario bien común, eliminando cada vez más a los retrógrados políticos
tradicionales y desmedidamente corruptos.
Por su parte Alberto Aguirre, en el mismo
medio, escribe que José Antonio Meade estaba en el centro de un grupo compacto
de jóvenes itamitas. Nerds, les dirían en la jerga actual.
Los Pepes eran los más
grillos. Meade y Yunes. Con ellos compartían desvelos y esperanzas Ernesto
Cordero, José Antonio González Anaya y Jaime González Aguadé. De otra
generación, Virgilio el Abuelo Andrade y Abraham Zamora.
Han pasado casi tres décadas
desde entonces. Y con la nominación del ex secretario de Hacienda como
candidato del PRI a la Presidencia de la República, llega su momento. Unos,
dentro del war room tricolor. Otros, en posiciones clave de la administración
federal. Todos, con la misión de defender el legado peñista y derrotar a AMLO.
La preparación política de
los dos grandes amigos se dio en el medio universitario, como fue con muchos de
los que conformamos la Corriente Crítica Democratizadora, cuando integrábamos
los grupos estudiantiles, que no solo eran para ganar las mesas directivas de
nuestras escuelas sino para obtener la dirigencia de la Federación Estudiantil
Veracruzana. Esa fue nuestra escuela, que posteriormente se fue diluyendo con
el tiempo, hasta llegar a la improvisación que produjo la catástrofe económica
y social en la que actualmente se encuentra Veracruz.
Jaime Gutiérrez Casas, quien
fue parte de aquel talentoso conjunto de jóvenes y presidente de la mesa
directiva del ITAM, describe sus nostálgicas añoranzas que se remontan al año
de 1988 y narra que era septiembre de 1988, cuando acababan de pasar una de las
elecciones presidenciales más polémicas y controvertidas en la historia de
México, que marcarían y dejarían profunda huella en esa generación, causando
una ola de efervescencia y activismo político; así como las ganas de contribuir
para construir un México mejor y diferente.
Relata que en ese tiempo
estaba estudiando el 5o. semestre de la carrera de Administración en
el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y el 3er. semestre de
Ciencias Políticas y Sociales en la UNAM, y se encontraba organizando un grupo
para competir por la Presidencia de la Sociedad de Alumnos del ITAM. Lograros
integrar un equipo muy brillante, con gran talento y con profundo amor al
servicio, que lo llevó, en noviembre de ese año, a ganar las elecciones
estudiantiles con la planilla “Dimensión 89”. En ese momento no
imaginó que esa aventura, ese inquieto y politizado grupo de estudiantes fuera
a trascender en la vida política y social de México.
Era un grupo plural integrado
por hombres y mujeres de diferentes carreras, de diferentes semestres y con
diferentes personalidades. Varios de los cuales eligieron el servicio público y
la política como misión de vida, tal es el caso del hoy candidato del PRI a la Presidencia de la
República, José Antonio Meade Kuribreña, de Luis Videgaray, de Ana Isabel
Vásquez Colmenares, de Pepe Yunes, de Jaime Valls, de Nico Kubli, de Eleonora
García, de Hugo Félix, de Fausto Pretelin, de Abraham Zamora, de Nuria
Sepúlveda, de Juan Luis Forteza y de otras personas que han hecho brillantes y
talentosas carreras en el sector privado.
José Antonio Meade, siempre
con una gran capacidad negociadora, fue pieza clave para que se lograra una
alianza electoral con uno de los cuatro grupos que encabezaba el actual
director general de Bancomext, Francisco González; esa coalición les permitió
llegar fortalecidos a una contienda que terminaron ganando por amplio margen.
En ese tiempo José Antonio empezaba a mostrar sus dotes de capacidad
negociadora. Es alguien que le gusta sumar, que tiene la facilidad de encontrar
los puntos ganar-ganar de una negociación, y además de convencer a las contrapartes.
Pepe, como siempre le ha
gustado que lo llamen, proviene de una familia mexicana de fuertes valores y
principios, donde queda claro que en sus padres ha encontrado la
fortaleza y la seguridad para poder desempeñarse en la vida, y sin duda son los
forjadores de los valores personales que han moldeado el carácter y la
personalidad de José Antonio.
Casado con Juana Cuevas,
economista del ITAM y pintora de vocación, desde hace más de 23 años, tienen
tres hijos. Juana ha sido un apoyo y motor importante en la vida de José
Antonio. El 25 de junio de 1994, la primera pieza que como pareja bailaron fue
la de “Only You” de los Platters, que dice en uno de los párrafos: “Sólo tú
puedes hacer este cambio en mí. Es verdad, eres mi destino. Cuando tomas mi
mano, entiendo la magia que haces. Tú eres mi sueño hecho realidad. La única y
sólo tú”, que refleja el amor que como pareja se han tenido uno al otro durante
todos estos años.
Pepe Meade siempre se ha
distinguido por su gran calidad humana. Tiene una gran capacidad de empatía, de
escuchar. A pesar de su alto nivel de inteligencia y de su capacidad
profesional, es una persona muy sencilla que se refleja en su estilo de vida;
por ejemplo, es muy dado a manejar él su auto o llevar, cada vez que puede, a
sus hijos al cine. Le encanta caminar. Cada vez que alguien tiene cita con él,
su frase favorita es, “¿vamos a caminar?”, y terminas dando un paseo, mientras
acuerdas con él.
Para los que lo conocen,
continúa Jaime, pensar en Pepe Meade es
pensar en una persona honrada, uno de los rasgos más escasos en la actualidad
en la vida política del país y, sin duda, de los más valorados por la sociedad,
y que sin duda será un factor importante que jugará en la elección presidencial
de 2018.
En tres ocasiones diferentes
le ha tocado acompañarlo, laboralmente hablando, en Financiera Rural, en la
Secretaría de Relaciones Exteriores y en Desarrollo Social, en el Programa
Prospera, y en las tres le ha tocado ser testigo de que es alguien que sabe
trabajar en equipo y que promueve los talentos, en un país como el nuestro,
donde el individualismo ha sido un lastre.
Además, ha podido constatar
su liderazgo, su visión y la facilidad para convencer a los equipos de trabajo
para conseguir las metas. Siempre se ha rodeado de un equipo de personas
talentosas como es el caso de José Antonio González Anaya, Mikel Arriola,
Vanessa Rubio, Ignacio Vázquez, Julio César Guerrero, Eduardo del Río, Osvaldo
Santín, Augusto Gómez Villanueva, Jaime González Aguadé, Virgilio Andrade,
Mario Zamora, Julio Di’Bella, Sergio Alcocer, Emilio Suárez, Alfredo Vara y
Tomás Trueba.
José Antonio es una persona
muy disciplinada y equilibrada. Además de su familia, sus pasatiempos son el
futbol, el beisbol, los toros, jugar dominó, el arte en general y leer.
Aficionado de los Pumas y de los Yanquis.
Un día, continúa narrando
Jaime, siendo yo su director de Comunicación Social, entró a mi oficina y me
dijo: “¿Ya leíste el Tipping Point de Malcolm Gladwell?” A
partir de ese día me hice fanático de sus libros. En uno de ellos, Gladwell
señala que “el talento es importante, pero son las horas de práctica lo que
hace la diferencia”, y esas horas de práctica son las que a José Antonio lo han
hecho diferente de los demás, y que lo han llevado a ser secretario de Estado
cinco veces en el breve lapso de seis años, de la mano de dos Presidentes de
dos partidos diferentes, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
Hace unos años, un gran
amigo me regaló un libro Cena con Churchill: elaboración de políticas
en la mesa del comedor, y me dijo debes de leerlo. Meade como Churchill,
son hacedores de políticas y de acuerdos alrededor de una mesa del comedor. Y
es cierto, José Antonio desde siempre hace desayunos, comidas y cenas
principalmente en su casa, donde se discute con otras ocho o diez personas
diferentes temas.
Finalmente, lo que también
lo ha distinguido es su amor y pasión por México, por lo que creo que el PRI
hizo la mejor selección al invitar a un independiente del nivel de Meade a ser
su candidato a la Presidencia de la República. En su momento, como ciudadano
independiente, le daré mi voto a Pepe Meade, el hombre de la esperanza de
México, finaliza afirmando este gran amigo de los dos Pepes.
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