AMOR, ESPIRITUALIDAD Y CONCIENCIA
JOEL HURTADO RAMÓN.
De acuerdo a Brad Hunter,
promotor de una nueva forma de vivir, en
una entrevista que le hizo Silvia Patrono, uno de los grandes descubrimientos
de Einstein fue entender que la materia y la energía son formas distintas de
una misma esencia. La materia se puede transformar en energía, y la energía en
materia, es decir, son polaridades opuestas de una misma y única sustancia
universal, Éter, Prana, Chi, o como se quiera llamarla. Espiritualidad entonces,
es evolucionar desde la materialidad para lograr – mediante la
auto-experimentación vivencial- trascender de un estado denso a otro estado
vibracional superior, mediante el cual podamos alcanzar estados elevados de la
conciencia.
El entrevistado
afirma que es la Conciencia Universal
la que determina la frecuencia de vibración que va a dar estado a la energía. A
un tercer estado de conciencia corresponde una realidad de densidad afín, la
cual llamamos tercera dimensión y que es acorde a la evolución que necesita
para su desarrollo. El nivel de acercamiento individual y colectivo a dicha
conciencia, es el que determina nuestro estadio frecuencial evolutivo personal
y el de la
Humanidad. Cuando la energía material se transforma por
evolución, comienza a vibrar en una mayor frecuencia y se convierte entonces en
energía espiritual. Los antiguos lo llamaban “alquimia espiritual”, y es la
consecuencia de aumentar el nivel frecuencial de la estructura atómica de
nuestros cuerpos. Al evolucionar la conciencia, cambia por correspondencia, la
realidad.
El único camino para
alcanzar esta “alquimia espiritual” es mediante la conciencia del amor. Los
grandes maestros de la humanidad, no vinieron a hablarnos de física cuántica,
ni de complejas dinámicas universales, sólo nos pidieron funcionar desde y para
el amor. La velocidad de la energía humana que se logra desde el verdadero
amor, hace que la velocidad de un polo hacia otro sea mayor, hasta alcanzar lo
infinito y al estar en los dos polos al mismo tiempo ya no se desea, ya no se
siente insatisfacción y se es feliz, pues ya no hay agitación mental, sino
calma mental, ya no me siento atraído por el otro polo. Experimentamos así la
conciencia de la unidad Universal.
El Amor es el más
poderoso acelerador de partículas. El Amor es la forma más coherente de
“portar” y “ofrecer” energía creacional. Sólo evolucionaremos cuando entendamos
que evolución es ayudar a evolucionar al Universo. El Amor en su expresión más
pura es una frecuencia que se manifiesta en proporción dorada, (la proporción y
frecuencia en la que se manifiesta la creación). Una frecuencia de amor o Phi,
es la frecuencia que permite el salto ascensional en la escala evolutiva.
Hay un antiguo cuento
que lo resume muy bien y habla acerca de un grupo de discípulos con su maestro,
preocupados en alcanzar vivir en espiritualidad en todo momento. El maestro
ejemplificó el proceso pidiendo a sus atentos discípulos, que intenten llenar
un colador con agua. Infructuosamente una y otra vez, intentaron volcar agua
sobre el colador y como es lógico el agua se filtraba a través de los agujeros.
Con la práctica espiritual es lo mismo; no es ése el modo de llenar un colador
con agua, ni tampoco lo es para nuestra espiritualidad. El maestro tomó
entonces el colador en sus manos y lo arrojó lejos al mar. El colador flotó
unos instantes y después se hundió. “Ahora está lleno de agua, y así
permanecerá” dijo el maestro. Ese es el modo de llenar un colador con agua, y
es el modo de realizar la práctica espiritual. No se logra vertiendo pequeñas
dosis de vida divina en la individualidad, sino arrojando la individualidad
dentro del mar de la espiritualidad.
La preocupación
generalizada es acerca de lo que va a pasar con nuestras vidas
frente a los flagelos que vive actualmente la humanidad: crisis económica,
hambre, desocupación, cambios climáticos, etc. y la cuestión es cómo trascender
en evolución sobre dichos problemas. Siempre ante todo hay que conservar el
positivismo y que no hay que temer por lo que pasa, sólo hay que moverse hacia
otro lado de la vida desde la conciencia y no desde el miedo. La Madre Tierra no
quiere excluirnos de su plan, sólo espera que nos acerquemos a su nueva
frecuencia. La integración no es negar o excluir algo, ni tampoco mantener un
pensamiento positivo sin conciencia. Sólo es movernos de una frecuencia a otra.
El tema es que nadie va a hacer por nosotros, lo que debemos hacer por nosotros
mismos. Debemos aprender… de eso se trata la evolución. El nuevo conocimiento
nos enseña que el poder radica en nosotros mismos y que existimos como parte
unificada de un Sistema Universal que nos integra y nos posibilita la
existencia otorgándonos lo necesario para vivir y no sufrir. Sólo debemos
aprender a vivir. Dios nos regala la vida, no como vivir.
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