lunes, 7 de enero de 2019

AMOR, ESPIRITUALIDAD Y CONCIENCIA

JOEL HURTADO RAMÓN.

De acuerdo a Brad Hunter, promotor de una nueva forma de vivir,   en una entrevista que le hizo Silvia Patrono, uno de los grandes descubrimientos de Einstein fue entender que la materia y la energía son formas distintas de una misma esencia. La materia se puede transformar en energía, y la energía en materia, es decir, son polaridades opuestas de una misma y única sustancia universal, Éter, Prana, Chi, o como se quiera llamarla. Espiritualidad entonces, es evolucionar desde la materialidad para lograr – mediante la auto-experimentación vivencial- trascender de un estado denso a otro estado vibracional superior, mediante el cual podamos alcanzar estados elevados de la conciencia.
El entrevistado afirma que  es la Conciencia Universal la que determina la frecuencia de vibración que va a dar estado a la energía. A un tercer estado de conciencia corresponde una realidad de densidad afín, la cual llamamos tercera dimensión y que es acorde a la evolución que necesita para su desarrollo. El nivel de acercamiento individual y colectivo a dicha conciencia, es el que determina nuestro estadio frecuencial evolutivo personal y el de la Humanidad. Cuando la energía material se transforma por evolución, comienza a vibrar en una mayor frecuencia y se convierte entonces en energía espiritual. Los antiguos lo llamaban “alquimia espiritual”, y es la consecuencia de aumentar el nivel frecuencial de la estructura atómica de nuestros cuerpos. Al evolucionar la conciencia, cambia por correspondencia, la realidad.
El único camino para alcanzar esta “alquimia espiritual” es mediante la conciencia del amor. Los grandes maestros de la humanidad, no vinieron a hablarnos de física cuántica, ni de complejas dinámicas universales, sólo nos pidieron funcionar desde y para el amor. La velocidad de la energía humana que se logra desde el verdadero amor, hace que la velocidad de un polo hacia otro sea mayor, hasta alcanzar lo infinito y al estar en los dos polos al mismo tiempo ya no se desea, ya no se siente insatisfacción y se es feliz, pues ya no hay agitación mental, sino calma mental, ya no me siento atraído por el otro polo. Experimentamos así la conciencia de la unidad Universal.
El Amor es el más poderoso acelerador de partículas. El Amor es la forma más coherente de “portar” y “ofrecer” energía creacional. Sólo evolucionaremos cuando entendamos que evolución es ayudar a evolucionar al Universo. El Amor en su expresión más pura es una frecuencia que se manifiesta en proporción dorada, (la proporción y frecuencia en la que se manifiesta la creación). Una frecuencia de amor o Phi, es la frecuencia que permite el salto ascensional en la escala evolutiva.
Hay un antiguo cuento que lo resume muy bien y habla acerca de un grupo de discípulos con su maestro, preocupados en alcanzar vivir en espiritualidad en todo momento. El maestro ejemplificó el proceso pidiendo a sus atentos discípulos, que intenten llenar un colador con agua. Infructuosamente una y otra vez, intentaron volcar agua sobre el colador y como es lógico el agua se filtraba a través de los agujeros. Con la práctica espiritual es lo mismo; no es ése el modo de llenar un colador con agua, ni tampoco lo es para nuestra espiritualidad. El maestro tomó entonces el colador en sus manos y lo arrojó lejos al mar. El colador flotó unos instantes y después se hundió. “Ahora está lleno de agua, y así permanecerá” dijo el maestro. Ese es el modo de llenar un colador con agua, y es el modo de realizar la práctica espiritual. No se logra vertiendo pequeñas dosis de vida divina en la individualidad, sino arrojando la individualidad dentro del mar de la espiritualidad.

La preocupación generalizada es acerca de lo que va a pasar con nuestras   vidas frente a los flagelos que vive actualmente la humanidad: crisis económica, hambre, desocupación, cambios climáticos, etc. y la cuestión es cómo trascender en evolución sobre dichos problemas. Siempre ante todo hay que conservar el positivismo y que no hay que temer por lo que pasa, sólo hay que moverse hacia otro lado de la vida desde la conciencia y no desde el miedo. La Madre Tierra no quiere excluirnos de su plan, sólo espera que nos acerquemos a su nueva frecuencia. La integración no es negar o excluir algo, ni tampoco mantener un pensamiento positivo sin conciencia. Sólo es movernos de una frecuencia a otra. El tema es que nadie va a hacer por nosotros, lo que debemos hacer por nosotros mismos. Debemos aprender… de eso se trata la evolución. El nuevo conocimiento nos enseña que el poder radica en nosotros mismos y que existimos como parte unificada de un Sistema Universal que nos integra y nos posibilita la existencia otorgándonos lo necesario para vivir y no sufrir. Sólo debemos aprender a vivir. Dios nos regala la vida, no como vivir.


No hay comentarios:

Publicar un comentario