EL MAESTRE HABLA...
OCULTISMO RELIGIOSO
Los Grandes Colegios
ENSEÑANZA PERIÓDICA SOBRE LA CIENCIA
DEL PENSAMIENTO, DEL ALMA Y DEL ESPÍRITU TOMADA DE LAS OBRAS DEL DR.
SERGE RAYNAUD DE LA FERRIERE...
EXISTE una razón profunda
por la cual varias ESCUELAS INICIÁTICAS abren sus puertas en América del Sur.
Sin embargo, no hay que creer, como ciertos profanos, que estas Instituciones,
donde se estudian los misterios, sean cosas nuevas o recientes.
En todas las épocas y en
numerosos puntos del mundo, han existido estos lugares donde se enseñaba la
Ciencia Divina: Rapta y Meroe, en Etiopía; Huesca y Gades (Cádiz), en España;
Bibracte (Le Mont-Beuvray), Perigueux y Chartres, en la Galia (Francia);
Gog-Hayum y en los desiertos del Hemus, en Tracia; Delfos (Kastri), en Grecia;
Tebas, Menfis y Hamon, en Egipto. En el Cercano Oriente citemos: Askala,
Balbeck, Mekka, Mambice, Roma y Salem, así como en Caldea: Han, Hun y Ninweh.
Se puede nombrar todavía: Astracán, Bahrein y Gankawas, en el Teratah; Balkh,
Banian y Vahr, en Irán; Guyah, Lanka y Methrah, en la India Antigua, sin
olvidar los famosos templos de H'Lassa, y los Santuarios del Monte Butala, en
el Tíbet... por no citar más que éstos, entre los últimos lugares donde se
celebraban los grandes misterios.
Solamente hay que hacer una
diferencia entre Centros Esotéricos y los Colegios Iniciáticos. Los primeros
son reuniones de Iniciados, mientras que los otros son grupos de estudiantes de
la Iniciación.
La Escuela Iniciática es un
lugar de disciplina; no entra todo el que quiere; hay una enseñanza
preparatoria, y exámenes que pasar antes de abordar el menor grado.
Para pertenecer a un Centro
de Maestros, es necesario haber superado sus pruebas, y estar experimentado en
el estudio, durante largos años, antes que aparezca el Hermano Mayor, quien
tendrá a su cargo completar la Instrucción del que será presentado más tarde
como nuevo Maestro...
Sin embargo, mientras que
estos Centros existen permanentemente, las Escuelas no se fundan más que de
tiempo en tiempo, a lo largo de la Historia. ¿Por qué? La razón es muy simple:
es en estos Centros Esotéricos donde se conserva la Tradición Iniciática, con
su Alta Ciencia Verdadera, los Preceptos de los Sabios, los Sublimes Métodos de
Mistagogo, y en una palabra, todo lo que puede encerrar un Santuario de la
Antigüedad Sagrada, el cual debe transmitir la enseñanza de la Ciencia Divina.
Existe, pues, una necesidad imperiosa para que no se rompa la cadena que Dios
mismo ha formado, puesto que este Saber Supremo remonta hasta el primer
hombre...
En cambio, las Escuelas
fundadas por estos depositarios de la Alta Sabiduría no abren sus puertas sino
a principio de cada ciclo, con el fin de formar Instructores que vendrán a
recordar al mundo algunas Grandes Verdades.
La enseñanza de los Colegios
Iniciáticos es siempre la misma, puesto que es conservada por los Maestros en
los Centros Sagrados, durante las épocas de silencio, para ser ofrecidas a la
humanidad, adaptándose a su tiempo, o sea que, con sus bases inmutables, la
Religión es enseñada cada ciclo de una manera diferente; no es una
transformación propiamente dicha, sino una evolución, necesaria, de las
doctrinas filosóficas.
De esta manera, una parte
del gran conocimiento se ofrece a los hombres cada 2.000 años, aproximadamente
(principio del ciclo); pero, alternadamente, la enseñanza se da durante un
ciclo completo, y, al siguiente ciclo, el Colegio no funciona más que el tiempo
necesario para reclutar elementos que puedan ser Maestros; y entonces, viene el
periodo de silencio hasta principios del ciclo siguiente.
Expliquémonos. Un solo libro
no fue jamás, ni será nunca, destruido: es la bóveda celeste. En efecto, para
quien sabe leer los criptogramas estelares, la Historia del mundo no ofrece
ningún misterio...
Sabemos que la zona zodiacal
está dividida en doce partes iguales, llamadas signos, y que sobre esta banda
circular se desplazan los planetas a velocidades diferentes, lo cual ofrece
aspectos distintos que influyen sobre el destino del hombre.
El Sol, que recorre esta
pista del Zodíaco en un año, no vuelve exactamente al mismo punto en la misma
fecha de cada año; es el fenómeno conocido con el nombre de precesión de los
equinoccios, que hace que el astro real, en una retrogradación aparente, camine
en sentido inverso un grado cada 72 años.
Existen, pues, dos
movimientos importantes en la Astrología Tradicional (reconocidos también por
la Astronomía oficial): uno por el cual el Sol avanza un grado, aproximadamente
cada día (marcando así, por el cambio de signo, los meses astrológicos:
Cordero, Toro, Gemelos, etc.) y, el otro, por el cual, avanzando en sentido
contrario, marca un grado cada 72 años, cambiando de constelación al cabo de
2.160 años, y dando la vuelta al cielo zodiacal en 25.920 años (Taurus, Aries,
Piscis, etc.).
Como a cada signo
corresponde un simbolismo, cada vez que el Sol permanece en uno de ellos, es
normal que la característica de dicho signo se vitalice; así por ejemplo:
existe un cierto parentesco entre personas nacidas bajo el mismo signo de igual manera que, cada año la naturaleza se
reviste idénticamente cuando el Sol pasa por la misma parte zodiacal
(Primavera, Verano, Otoño, Invierno).
Este fenómeno se repite
también en los largos períodos durante los cuales el Sol se estaciona bajo una
constelación como consecuencia de su movimiento anteriormente citado de
precesión de los equinoccios, que marca los ciclos por algo más de 2.000 años.
Es lo que ha caracterizado la Era de Taurus con el Buey Apis así como
sacrificios de carneros en el período durante el cual el Sol transitó por el
signo de Aries, y la época cristiana cuando el Sol penetró en el de Piscis; se
sabe de sobra que con este animal se reconocían los primeros cristianos, y
obvio resulta el hablar de la pesca milagrosa de los apóstoles, pescadores de
oficio convertidos en pescadores de hombres, y de múltiples decoraciones
sagradas con peces (fuentes, pilas, gárgolas de catedrales, etc.).
Entonces se comprende por
qué las doctrinas filosóficas regularmente cambian de aspecto en estas épocas.
Cada 2.000 años la enseñanza es dada sobre bases inmutables según la tradición,
pero con nueva adaptación en su expresión.
Hay que agregar que los signos
tienen una polaridad, por ejemplo: Cáncer es negativo mientras que Leo es
positivo, Virgo tiene una frecuencia negativa y Libra un magnetismo positivo,
etc...
Este hecho da la aplicación
de los períodos de silencio y de las épocas en que podríamos decir la enseñanza
se ofrece más abiertamente durante el ciclo completo. Cada vez que los ciclos
(períodos durante el cual el Sol transita durante una constelación, 2.000 años
aproximadamente) son negativos, únicamente los Centros Esotéricos conservan la
Tradición, los Maestros trabajan en silencio y los Santuarios funcionan
continuamente porque los Grandes Templos Sagrados no se clausuran nunca; pero
cuando el ciclo es positivo, entonces se abren las Escuelas Iniciáticas y
nuevos discípulos son admitidos. En una palabra, la Iniciación se hace un poco
más “exotérica”, si es lícito expresarse así sin profanar palabras de tanta
importancia.
Ha sido pues durante el
período del ciclo de Aries cuando han funcionado los Grandes Colegios
Iniciáticos de que tenemos noticia; esta época de polaridad positiva permitía a
neófitos reclutados en el mundo profano, la enseñanza esotérica de los Templos.
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