miércoles, 16 de noviembre de 2016

EL AGUILA Y LA SERPIENTE VS EL AGUILA IMPERIAL. Joel Hurtado Ramón

EL AGUILA Y LA SERPIENTE VS EL AGUILA IMPERIAL.
Joel Hurtado Ramón
            Para quienes se han tomado la molestia de investigar el simbolismo del águila y la serpiente, posadas sobre un nopal, han encontrado que este símbolo, iniciático y sagrado, tiene una gran trascendencia  para el futuro de nuestro país.
Si nosotros nos diéramos a la tarea de conocer nuestros orígenes verdaderos, o en las escuelas de educación básica y media nos explicaran la grandeza de nuestros ancestros, hace mucho tiempo que hubiésemos superado el trauma de la conquista y de los miedos que atemorizan a nuestros espíritus como mexicanos, y nos sentiríamos orgullosos y poderosos, psicológicamente, y no le temeríamos a nada de lo que está ocurriendo, tanto en nuestra nación como en el mundo, por la gran protección que tenemos, y que nos llevará a ser una nación con un gran destino a cumplir, a través del tiempo y los años por venir.
Desde la campaña de Trump, hasta su reciente triunfo, de alguna manera previsto en nuestra anterior colaboración, se ha desatado una paranoia que nos tiene apesadumbrados por el futuro que nos espera, que se considera muy negativo, por no decir pavoroso.
Actualmente México se encuentra atravesando tiempos muy peligrosos, parte del cambio del ciclo cósmico escrito por los antiguos sacerdotes mayas que lo anunciaron, con mucha antelación, no como el fin del mundo, como lo explotaron comercialmente las grandes empresas trasnacionales del espectáculo, para llevar, no agua a su molino, sino millones de dólares a su bolsillos.
Los sacerdotes mayas, que tenían un gran conocimiento del cosmos y de sus movimientos permanentes, y que además conocían  las matemáticas como  parte  de su sabiduría sagrada, al igual que los  babilonios, egipcios,   hindúes y todas las culturas iniciáticas de la antigüedad, sabían de estos difíciles tiempos,  como todas esas culturas, y al igual que ellas nos dejaron predicciones, algunos les llaman profecías,  para que nos preparáramos, y las drásticas  transformaciones fueran menos dolorosas de las que estamos sufriendo, en los momentos actuales, por nuestro materialismo,  escepticismo y el pragmatismo que nos corroe.
Cientos de  años antes de que llegaran los ambiciosos españoles, como un destino manifiesto, a la usanza gringa, en este continente existieron grandes civilizaciones, de las cuales los pueblos que encontraron los conquistadores eran simples remanentes en total decadencia.
De esas grandes civilizaciones heredamos la simbología de nombres y edificaciones que, aun hoy, permanecen de pie  dando fe de la grandeza de aquellas avanzadas culturas.
Los templos mayas, toltecas, incas solo son algunas de las grandes huellas de tiempos remotos que se pierden en la noche de los tiempos, así como toda la simbología conocida, entre otras la del águila y la serpiente.
Cuando hablo de la grandeza futura de este país me sustento en verdades ocultas del símbolo, ya que atrás de cualquier mito o leyenda siempre existe una verdad velada.
El águila y la serpiente no significa lo que básicamente se dice: un águila devorando a una serpiente, sino la serpiente transformándose en águila, lo que repta, o se arrastra, algún día aprenderá a volar. El nopal con espinas y el agua que lo rodea, son las pruebas y emociones que hemos vivido y estamos viviendo, dolorosas y sangrientas, que impactan a miles de familias, connacionales nuestras, hermanas de nuestro espíritu; sus sufrimientos son nuestros sufrimientos.
El Ku-Kul-Kan, de los mayas, serpiente emplumada, como el Quetzalcóatl de los toltecas trasmitido a los mexicas, tiene la misma connotación que la serpiente transmutándose en águila. El México que hoy conocemos, y del cual todo mundo se queja, por la pobreza y la inseguridad, originada en la corrupción galopante, producida por demonios en forma humana, que nos desangra y nos lastima, creando todos los males que nos asolan, recordemos el anticristo, es el preludio de un final que no tardará en llegar, y que posiblemente sea más doloroso de lo que actualmente estamos sufriendo, pero final al fin, valga la redundancia. Es la serpiente sufriendo para transformarse en águila.
En cambio el orgulloso y arrogante imperio, la octava superior de la  antigua Roma, con su águila imperial, con su capitolio y su pentágono conquistador con sus misiles a cuesta ya no tiene remedio, su decadencia está a la vista y el triunfo del magnate lo anuncia.
El imperio es solo un trasplante de la antigua Europa, con apenas medio milenio de antigüedad, con sus mismos vicios y ambiciones, llegando ya a su menoscabo total, no olvidemos que ellos, en su mayoría, descienden del imperio inglés o la perversa Albión, como era conocida debido a sus intrigas inmorales y carentes de toda ética.
El término de este imperio, como todos los imperios, tendrá una agonía más dolorosa que la nuestra, y nosotros, desafortunadamente, la compartiremos por nuestra vecindad inevitable, pero mientras que ellos ya no tendrán ningún futuro grandioso, nosotros nos convertiremos en una potencia, no solo material sino moral, seremos una cultura sagrada nuevamente, sin religiones falsas rindiéndoles culto al dios Mamón, sino al servicio de la humanidad.
Para concluir, basta decir que el simbolismo del águila no ha sido privativo de nuestros ancestros, ya que lo encontramos en disímbolas civilizaciones antiguas, desde Asia hasta Europa, pasando por el medio oriente, por lo que el águila y la serpiente no son símbolos eminentemente americanos debido a su sacralidad, pero en las culturas mesoamericanas los encontramos muy ligados a los toltecas y a los mayas, a través del símbolo de la serpiente emplumada que señala su destino glorioso, la serpiente que repta convirtiéndose en águila.  
Finalizando con la interpretación de los símbolos heredados y su trascendencia cósmica, el México sufriente actual, simboliza el ofidio que repta, pero en el momento señalado, falta poco, se transformará en el ave que vuela, el ave Fénix que resucita de sus cenizas. El imperio, que agoniza, carece de este sustento histórico-profético y, como el águila imperial romana que lo simboliza, terminará de parecida forma al imperio mencionado, pero con mayor dolor, para desgracia de su pueblo. Al tiempo. 


  
     



     

miércoles, 9 de noviembre de 2016

EL FENOMENO TRUMP Joel Hurtado Ramón

EL FENOMENO TRUMP
Joel Hurtado Ramón
Cuando estas líneas salgan a luz pública es muy probable o no, que ya se sepa el resultado de las elecciones en el vecino país del norte,  donde algunas encuestas le dan una ligera ventaja a Hillary Clinton y otras a Donald Trump, pero de acuerdo a los analistas se debe considerar prácticamente como un empate técnico entre los dos candidatos, sin embargo no es mi intención hacer un análisis del proceso electoral sino de las causas que producen un fenómeno como el del magnate estaunidense ya sea que gane o que pierda.
Existe una ley muy conocida  por los estudiosos del tema la cual indica que  todo en el cosmos es vibración, hasta en la más dura piedra o metal  aplica esta ley, ya que la diferencia es que la vibración de la piedra o el metal tienen una vibración sumamente densa.
Los seres humanos también estamos bajo los efectos de esta ley tanto corporal como mentalmente hablando, y nuestro cerebro permanentemente está emitiendo estas vibraciones, que llamamos pensamientos, aun cuando estemos dormidos.
A través del pensamiento los seres llamados humanos estamos en constante  comunicación no importa el lugar o distancia en la que nos encontremos ya que las vibraciones mentales no se pierden solamente se entrecruzan entre sí.
Si observamos una iglesia bien construida, de acuerdo a los parámetros sagrados, tienen forma cupular o de espiga como las catedrales góticas para aprovechar y potencializar al máximo el egregor que los asistentes producen generando una mayor fuerza en la ceremonia religiosa que a final de cuentas no es más, ni tampoco menos, que una ceremonia cósmica, ceremonia cósmica en la cual radica el verdadero poder de las iglesias, por eso es que se hacen misas de manera continua.
Todo esto viene a colación por lo que está sucediendo en Estados Unidos.
Reza un refrán “cuidado con lo que pides porque se te puede conceder”.  En algunas ocasiones el espíritu colectivo de una nación, o, manejándolo psicológicamente, el inconsciente colectivo,  no está conforme con algo que está sucediendo o se encuentra insatisfecho con lo que tiene y quiere un cambio a su medida y, a veces ,se le  da.
Afortunada o desafortunadamente es así como funcionan muchas cosas ya sea para bien o para mal, nunca se sabe, hasta que se dan las consecuencias.
Uno de los casos más conocidos es el de Alemania con el fenómeno Hitler.
Alemania, después de haber perdido la segunda guerra mundial, entró en una crisis terrible debido a las desmedidas sanciones que se le impusieron en la firma del tratado de Versalles. La inflación que llegó a tener  rebasó todas las expectativas y las consecuencias nefastas, lastimando, seriamente, la autoestima de un pueblo tan aguerrido como el germánico.
Esta situación hacía que el pueblo alemán clamara, algunos conscientemente, otros, la mayoría inconscientemente,  por un salvador y el salvador se les presentó como Adolfo Hitler.
Adolfo Hitler, de ser  prácticamente  un vagabundo, todo lo contrario de Trump, logró, después de múltiples peripecias llegar a dirigir el tercer Reich.
A partir de su llegada todo fue miel sobre hojuelas, durante un tiempo, cumpliendo sus promesas, en el corto plazo, lo que ningún político ha hecho   hasta la fecha  en ningún país,  dándole trabajo y estabilidad al pueblo alemán, el famoso vochito que aun circula por diversas calles del mundo se hizo a petición de él, pues quería que todos sus conciudadanos tuvieran un vehículo que fuera resistente y económico, lo que pasó posteriormente todos lo conocemos, llevando al total desastre a los orgullosos teutones.
Ahora tenemos el fenómeno Trump quien se ha comprometido con el pueblo estaunidense, harto de su “clase política”, a devolverle su “antigua grandeza”, amenazando a diestra y siniestra a todo lo que él considera que es la causa de la decadencia de Norteamérica.
Uno de los causantes de esa decadencia somos nosotros los mexicanos, ya que de acuerdo a sus sugestivos razonamientos somos violadores, ladrones y drogadictos y eso es lo que les llega por allá, para evitarlo construirá un muro.
Otra causa son los migrantes musulmanes, pues son violentos y terroristas, según él, y nadie en Estados Unidos se siente seguro teniéndolos a su lado.
Y así podríamos enumerar una serie de causas que, según su percepción, han hecho mella en la grandeza del imperio.
Lo cierto es que Trump representa un sector altamente conservador, racista, belicista y ambicioso  que ha visto como la nueva Roma se debilita ante otras potencias emergentes como China, la India y Rusia.
Este sector, que no es pequeño como se ha visto a lo largo de su campaña,  considera que su orgullo nacional ha sido herido por múltiples situaciones internacionales y nacionales como el hecho de que Rusia se haya apoderado de Crimea en Ucrania sin que Obama hubiera hecho algo para evitarlo.
También considera que los musulmanes enemigos de ellos, como el grupo llamado ISIS, ha crecido debido a las políticas erróneas del actual presidente y de Hilary cuando esta era la encargada del Departamento de Estado.
Por otra parte Trump representa todo lo que el norteamericano medio quiere ser: un hombre exitoso que ha logrado amasar una fuerte suma de dinero debido a su astucia y audacia reponiéndose de duros fracasos y bancarrotas para llegar a ser el magnate que es.
 Es innegable que una gran parte del pueblo estaunidense está fascinado por este hombre blanco y rubio cuyos ancestros llegaron como migrantes y cumplieron lo    que muy pocos pueden conseguir: el sueño norteamericano.
Las consecuencias de estas elecciones las conoceremos  a corto y a largo plazo y esperemos que sus resultados no sean lo temible que muchos esperan.
En México ya tenemos a nuestro mesías.

  


  

   

lunes, 7 de noviembre de 2016

CAMALEÓN Avatares en crisis alfredobielmav@hotmail.com

CAMALEÓN
Avatares en crisis
Flavino Ríos ya figura en la lista de gobernadores de la entidad veracruzana, así lo prescribe su elección por la legislatura local para cubrir un periodo de 47 días en sustitución de Javier Duarte de Ochoa, cuya licencia fue obligada por los escándalos de corrupción e ineptitud para llevar a buen fin una administración gubernamental. Por esos motivos, a Flavino Ríos le toca transitar por un fin sexenal saturado de problemas no resueltos, acumulados desde el gobierno de Fidel Herrera Beltrán, punto que pareciera un lugar común pero que en Veracruz se sustancia en los hechos.
El tránsito de Flavino Ríos por su accidentado interinato lo agrava el pesado fardo de asuntos sin resolver, la quiebra financiera, un Congreso local adverso a partir del 5 del mes en curso y los resquemores de una alternancia que por vez primera experimentamos en nuestro estado; no es exagerado apuntar que el gobernador está solo, porque su equipo de colaboradores de confianza se reduce a una media docena, no más, el resto cuida que su futuro inmediato no los lleva a preocupantes comparecencias ante la fiscalía y los juzgados.
Ese es el designio inmediato de un actor político cuya inserción en la lista de gobernadores antecede un tránsito complicado durante 26 días más; pero ¿cuál es el futuro de ocho millones de habitantes cuyas esperanzas fueron defraudadas por el continuismo de dos desgobiernos?
El periodo de gobierno iniciado en 2004 por Fidel Herrera Beltrán, y reiniciado en 2010 por Javier Duarte de Ochoa, llega a su ocaso en un escenario complicado por la insatisfacción popular, por el enojo ciudadano contra dos administraciones de gobierno caracterizadas por la corrupción y la inoperancia. Un largo periodo de desgobierno con dos titulares incubados en circunstancias diferentes, pertenecientes a generaciones distintas, que en este caso no significa necesariamente un relevo generacional con avances substanciales, sino una interrelación entramada en base a complicidades, uno le cubrió al otro sus desarreglos y ahora, superando al maestro en materia de corrupción, paga las consecuencias llevándose aparte del dinero las esperanzas rotas de todo un pueblo. Asistimos a un drama político en que el ocaso de un régimen se confunde con el ocaso de un gobierno fallido. Ojala renazca la esperanza popular.
¿Qué sigue? El cinco del mes en curso se constituye una nueva legislatura que reemplaza a una de triste y reprochable memoria, ejemplo de servilismo partidista, prototipo de la supeditación del Poder Legislativo al Poder Ejecutivo. La nueva Legislatura se particularizará por la participación de tres fuerzas políticas de acentuado protagonismo: PAN-PRD, actuando como un bloque, PRI en aparente desventaja y MORENA, la fuerza emergente de incógnita actuación. Está por verse si alguna de estas fuerzas dominará el Congreso local pues dependerá de las negociaciones a su interior y, por supuesto, de las negociaciones con el Poder Ejecutivo.
No es esta legislatura la primera en circunstancias de autonomía respecto del Poder Ejecutivo, encuentra precedente en la del 2004-2007, cuando el PRI perdió la mayoría; entonces el gobernador era Fidel Herrera, conocedor de los cabildeos legislativos; hábil en la maniobra, que operó utilizando la estrategia de los cañonazos de los que Obregón hizo alarde, compró voluntades y entonces el voto legislativo adquirió valor monetario, solo así el Ejecutivo logró superar el duro trance de una cohabitación impuesta por el voto ciudadano, a través del colaboracionismo de algunos diputados “de oposición”. En la elección intermedia de 2007 la elección de una nueva legislatura propició mayoría priista, de allí provienen la bursatilización del impuesto a la tenencia y uso de automóviles y las indiscriminadas autorizaciones para contratar deuda pública.
Las finanzas estatales están en quiebra, solo el aporte de la federación podrá generar la estabilidad requerida para conservar la gobernanza y la gobernabilidad en Veracruz. Cuando un gobierno está impedido para implementar sus políticas públicas, cuando órganos instituidos para fortalecer el andamiaje de gobierno no responden, como la Contraloría y el Orfis; cuando las instituciones pierden credibilidad, como la legislatura estatal, la gobernabilidad está en riesgo. ¿Nos encontramos ante este riesgo? Que la academia responda, porque lo importante, lo inmediato, es que los actores políticos, la elite política convenga en la necesidad de los arreglos; finalmente, de la crisis entre los contrarios se aproxima a  la solución.
4-noviembre-2016.



miércoles, 2 de noviembre de 2016

Veracruz: por una agenda del gobierno estatal 2017-2018, Sector Secundario (II) Alejandro Soto Domínguez (DÉCIMA PRIMERA PARTE)

Veracruz: por una agenda del gobierno estatal 2017-2018, Sector Secundario (II)
Alejandro Soto Domínguez
(DÉCIMA PRIMERA PARTE)
·         La actual estructura de gobierno obedece a ocurrencias y favores personales, no a la eficiencia, se necesita un barrido general. Se prefiere el gasto corriente a la inversión en infraestructura, que genera mayor productividad y empleo.
·         Con los cálculos que realiza INEGI en materia de Cuentas Nacionales, el valor actual de nuestra producción industrial corresponde a lo observado en el año 2006. Gracias a los gobiernos Federal y Estatal, saltamos para atrás 10 año.
·         La locomotora del crecimiento y desarrollo económico de Veracruz va en reversa y en bajada, y con ello los empleos con salarios raquíticos, la pobreza generalizada, la informalidad, delincuencia y violencia son las únicas actividades que progresan.

En la anterior colaboración abordamos el tema del sector secundario, y destacamos que es la segunda actividad de importancia económica en el estado (39.9 por ciento del valor total), pero que debería ser la primera, pues tiene todos los atributos Veracruz para ser una potencia industrial en al ámbito nacional e internacional. Así también se afirmó, que antes, ahora y en lo futuro, la industria es la base del desarrollo y crecimiento económico de los países, por el alto valor agregado de sus acciones al combinar el capital, tecnología y mano de obra. Hay excepciones, como es el caso del estado de Quintana Roo, su economía se fundamenta en las actividades turísticas, las cuales cuelgan de un hilo ante las amenaza constante de los fenómenos hidrometeorológicos que cada años se presentan con mayor intensidad en nuestro país. Provocado este aceleramiento por el cambio climático, y dicho sea de paso, los veracruzanos no estamos exceptos de estos riegos de la naturaleza. Claro, como siempre, el Gobierno de Veracruz prefiere crear una burocracia parasita y corrupta (Protección Civil), en lugar de invertir en proyectos de obras de mitigación, entre las que se encuentran muros de contención, dragados, estructuras de control y bordos en ríos, reubicación de viviendas, adecuación de carreteras y puentes, reforestación en laderas y montañas. El punto de vista electorero prevalecía, distribuyendo despensas y cobijas, en lugar de invertir en obras de infraestructura, ya que el origen del recurso es federal, y es más difícil la comprobación. La actual estructura de gobierno obedece a ocurrencias y favores personales, no a la eficiencia, se necesita un barrido general.

Bueno, pero abordando el tema de la presente colaboración, el panorama es de una quiebra social y económica que afecta a nuestro estado desde hace 12 años, la cual se manifiesta en toda su crudeza en el Sector Secundario, que incluye los grandes agregados de industria extractiva, electricidad, construcción y manufacturera. Estamos enfrente de una recesión económica de proporciones mayúsculas, el valor actual de nuestra producción industrial corresponde a lo observado en el año 2006, esta caída nos proyectó a 10 años atrás. Lo antes expresado se basa en los cálculos que realiza INEGI, principalmente con los siguientes algoritmos: Indicador Mensual de la Actividad Industrial por Entidad Federativa 2003-junio 2016, Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) 2003- segundo trimestre 2016 y en la medición de Producto Interno Bruto Estatal (PIBE) 2003-2014. En el periodo del actual Gobierno Estatal en materia de crecimientos industrial, Veracruz se ubica en el lugar número 30, solo arriba de Chiapas y Campeche. Puras vergüenzas, la irritación social presente.

Del Sector en comento, la industria de la construcción es la más afectada, en el periodo antes mencionado (cierre 2010 a junio 2016), hay una caída del 29.0 por ciento en el estado, solo superado en el ámbito nacional por Tamaulipas (menos 30.2 por ciento), Tabasco (menos 35.7 por ciento) y Campeche (menos 50.5 por ciento). Son entidades federativas petroleras abandonadas a su suerte por la Federación. Luego le sigue las manufacturas, que comprende la elaboración, transformación, ensamble y maquila de productos alimenticios, bebidas, tabaco, madera, papel, substancias químicas derivadas del petróleo, caucho, metálicos y demás, ubicando a Veracruz en el último lugar nacional, con una caída de 15.1 por ciento. En cambio los estados ganadores son los siguientes, con sus respectivos incrementos: Querétaro (52.2 por ciento), Guanajuato (55.9 por ciento) y Aguascalientes (74.3 por ciento).


Conclusión y repito, la locomotora del crecimiento y desarrollo económico de Veracruz va en reversa y en bajada, y con ello los empleos con salarios raquíticos, la pobreza generalizada, la informalidad, delincuencia y violencia son las únicas actividades que progresan. El gabinete del Gobierno del Estado de Veracruz nunca se dio por enterado del daño que ocasionaban con sus prácticas ilícitas de la administración de los recursos públicos, estaban más concentrados en la compra de bienes inmobiliarios y lujos, convencidos que los ciudadanos veracruzanos somos unos borregos. Salto la liebre y salió el tiro por la culata, por fin despertó Veracruz. Ahora es una exigencia el puntual seguimiento de los logros y retrocesos del próximo Gobierno Estatal, los que se van, nunca hicieron caso de los avisos oportunos que se hacían, lo tomaban como ofensas personales, tal cual pobres de intelecto, faltos de luces. 

alfredobielmav@hotmail.com 29-octubre-2016 CAMALEÓN Patología social y política.

CAMALEÓN
Patología social y política.
El tema de actualidad en México habla del enjuiciamiento o de la fuga de políticos que habiéndose desempeñado en el servicio público desviaron dinero del erario para beneficio personal, familiar y de grupo. Sería injustificable pasar por alto la crisis de credibilidad que padeció el presidente Peña Nieto y su Secretario de Hacienda por la adquisición de casas mediante componendas que señalan indebidas transacciones en base al poder político, lo que implica corrupción. También sería inexcusable olvidar que esta patología social la  padecemos desde siglos atrás, que no es nueva y que ha habido al menos en apariencia múltiples  intentos de combatirla, aunque con magros resultados.
Cualquier contemporáneo que observe el comportamiento de los gobernadores de Veracruz (Duarte de Ochoa), Chihuahua (Guillermo Padrés), Quintana Roo (Roberto Borges), y de los ex gobernadores de Nuevo León (Rodrigo Medina), Coahuila (Humberto Moreira), Tabasco (Andrés Granier), Veracruz (Fidel Herrera), Chiapas (Salazar Mendiguchia) etc., podría llegar a la conclusión que integran una generación de malos gobernadores porque sus corruptelas son espontáneas muestras de nuestros tiempos, pero esa percepción sería errónea, o al menos pecaría de conclusión precipitada sin reflexionar que deriva de un problema estructural cuya duración incluye decenas de años.
Vale entender que ahora estamos afrontando con verdadero denuedo la lucha contra la corrupción porque contamos con elementos que antaño no existían: entre ellos están la alternancia y la transición políticas, es decir relevos en el poder en los que participan actores de opinión contraria al antecesor, y vamos camino a reformas estructurales del Sistema Político Mexicano en una evolución paulatina. También es conveniente precisar que la revisión del sistema ha sido un proceso no iniciado ahora pues deviene por lo menos desde la última década del siglo XX mexicano.
Por supuesto, toda acción para el cambio conlleva una reacción de resistencia para evitarlo, así surge la partidocracia que a través del Congreso General y de los estaduales reduce el efecto por el que fueron creadas esas instituciones. Así se ha operado en el caso de Contralorías a modo, de Órganos de fiscalización con titulares que actúan en complicidad con el poder político, de Órganos electorales con consejeros designados por negociación política entre los partidos, etc., condición que la presión ciudadana ha venido combatiendo con relativo éxito, aunque no con la celeridad deseada.
Pero es incuestionable que estamos inmersos en un proceso de transición política que autoriza a la ciudadanía y actores políticos interpelar abiertamente a sus autoridades; el perfeccionamiento de la alternancia permite desnudar los vicios de las autoridades precedentes. Otro factor de importancia lo conforman instituciones que poco a poco han asumido su rol de instancias revisoras, la Auditoría Superior de la Federación, por ejemplo.
Pudiéramos asegurar que en otros tiempos han existido gobernadores corruptos, pero ahora la ciudadanía es más participativa, está mejor enterada y ha tomado mayor conciencia de su fuerza, porque ahora los votos sí cuentan y se cuentan, valga el lugar común. Tal fenómeno lo podemos corroborar en la aldea jarocha, en cada municipio, Xalapa por ejemplo, en donde en 2015 se castigó con votos a quién defraudó la confianza ciudadana; así se comprobó también en la entidad implantando la alternancia.
No es deseable el tránsito de ser gobernador a convertirse en un prófugo de la justicia, y por añadidura en el malo de la película ante una sociedad defraudada porque no se le cumplió lo ofrecido, ni íbamos bien ni llegó lo mejor, sino todo lo contrario. Javier Duarte de Ochoa pasó en el corto lapso de seis años de ser la promesa del “nuevo PRI” a la bochornosa expulsión de las filas de ese partido; de un gobernador que solicitó licencia para “limpiar mi nombre y el de mi familia” a la lamentable condición de prófugo de la justicia. Nada hay en el escenario que lo exculpe, tampoco sus amigos o cómplices alzan la voz para defenderlo, es un fugitivo social al que la ley reclama. Triste transitar de la opulencia añorada, que al final fue la causa de su defenestración, al cadalso en el que todos quisieran verlo.
Durante la transición se ha venido construyendo el andamiaje que permitirá culminar una efectiva estrategia contra la corrupción; para alcanzarla se ha creado el Sistema Nacional Anticorrupción integrado por siete órganos públicos: la Función Pública, que sustituyó a la Contraloría, la Auditoría Superior de la Federación, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai), el Tribunal de Justicia Administrativa, el Consejo de la Judicatura Federal, la Fiscalía especializada en delitos de corrupción y la sociedad civil. El reto será conservar su autonomía, siempre y cuando la partidocracia, las negociaciones políticas no encuentren la manera de cooptar a sus titulares, como ocurre en Veracruz, por ejemplo, en donde el Orfis se ha puesto a disposición de la cabeza del poder y la Contraloría carece de la autonomía necesaria para operar eficientemente y no como cómplice del gobierno como hasta ahora lo ha sido. ¿Cuántos pagarán los trastes rotos?
29-octubre-2016


LA MUERTE Joel Hurtado Ramón

LA MUERTE
Joel Hurtado Ramón
La muerte en su concepción limitativa de la  vida no existe, la muerte es el símbolo de una transición física a otra que tendrá que llegar. Es, más bien, dejar una vestidura para posteriormente estrenar una más. De acuerdo con las leyes de la física nada se pierde todo se trasforma y algo parecido podríamos aplicar a la sucesión de la vida y la muerte.
Cuando el cuerpo muere el espíritu que lo habitaba pasa por diversos procesos sucesivos que   la tradición tibetana llama bardos, hasta que vuelve a encarnar en un nuevo cuerpo.
La iglesia católica lo acepta de otra manera, con la diferencia de que para ella el espíritu de la persona ya no regresará, pero si acepta que ese espíritu puede ir al purgatorio, al infierno o al cielo,  considerando  al purgatorio como un paso de purificación mientras que el infierno es el supremo castigo y el cielo la suprema recompensa.
Así es como esta institución religiosa ha venido dominando,  desde siglos atrás, a sus feligreses,  concediéndoles el cielo  o enviándolos al infierno de acuerdo a sus no siempre nobles  intereses.
Para todas las civilizaciones antiguas, hindú, egipcia, tolteca, maya etc, etc, la vida no era más que una transición donde los seres humanos tomábamos un nuevo cuerpo para seguir nuestro aprendizaje terráqueo, hasta que ya no tuviéramos que regresar debido a la experiencia acumulada que, al fin, nos llevaría a besar sus pies, o en todo caso regresar a cumplir una misión de ayuda a sus hermanos más atrasados, como fue la de Jesús, así como la de  todos los grandes Maestros que la humanidad recuerda con especial devoción, esto fue lo que llevó a los mayas a decir que los seres humanos evolucionábamos a través de múltiples reencarnaciones.
Entre los tibetanos existe la tradición  de los rimpoches, que son Maestros ascendidos  que regresan a la tierra a seguir cumpliendo con su misión.
El Dalai Lama es parte de esa antigua tradición ya que cuando un Dalai Lama muere de inmediato se busca a su próxima reencarnación.
De alguna manera el Día de los Muertos  y de los Santos Difuntos nos vienen a recordar que nuestros seres amados aún viven y que tienen  un portal dimensional por donde se les permite venir en días determinados a convivir con nosotros.
Aun cuando desde tiempos muy antiguos se ha venido representando a la muerte con una temible calavera o con un esqueleto lo cierto es, desde mi  punto de vista, la muerte deberíamos de ver   como una mujer de gran belleza, que como madre nuestra nos da nacimiento hacia otra dimensión, para seguir nuestro proceso de evolución, pero ¿porque la  diseñamos de esa manera? Por   el temor al castigo que se nos ha inculcado  debido a nuestras conductas incorrectas o errores, que es lo que significa pecado.
Cuando el Maestro Jesús le decía a un paralítico, a un ciego o a un mudo que había sanado, tus pecados, errores, te son perdonados vete y no peques más, le estaba indicando que en virtud de todos sus errores pasados, o sea cometidos en otra u otras vidas, ya que sus problemas generalmente eran heredados de vidas pasadas, en realidad le  estaba  diciendo cometiste muchos errores en otra  u otras vidas no lo vuelvas a hacer.
Es lo que en la religión hindú le llaman karma, y los aztecas destino. El Maestro en virtud de sus poderes divinos podía hacer esto y más.
Sin embargo si nuestra vida estuviera libre de errores o pecados las cosas serían diferentes, ya que no le temeríamos a la muerte y siempre estaríamos listos para irnos con alegría de este mundo cruel o valle de lágrimas como  les dicen algunos, pues el que nada debe nada teme, el miedo a la muerte se da debido a que inconscientemente o conscientemente sabemos que nuestras conductas no siempre han sido positivas y que tendremos que rendir cuentas ante nosotros mismos y los señores del karma, pero en otros planos, de todos los errores cometidos.
De ahí que el Maestro Jesús dijera más te vale perder  el ojo derecho de tu cara que caer en la gehena, más te vale perder el brazo derecho de tu cuerpo que caer en la gehena, Él no intimidaba, simplemente advertía que nuestros actos o conductas erróneas nos traerían consecuencias,  pues  toda acción positiva o negativa, traería una reacción a la medida de la misma.
Conocí a un gran Maestro que siempre nos decía: el que inconscientemente peca inconscientemente paga, el que conscientemente peca conscientemente paga.
SI todos los que actualmente se encuentran haciendo daño en el planeta, magnates, políticos, capos y sicarios, especuladores  de todo tipo y los que se les agreguen  supieran lo que experimentarán no estarían tan felices disfrutando lo que mal  han logrado, ya que el destino o karma que les espera no es envidiable por ningún lado que se les vea, ya que no hay escapatoria, pues las leyes divinas a diferencia de las leyes de los humanos son inviolables e insobornables.  
Nuestros ancestros aztecas, y los que quedaban a lo largo del continente americano,  eran una civilización en decadencia no en ascenso, sin embargo habían heredado grandes conocimientos de civilizaciones más avanzadas que cuando los españoles llegaron ya habían desaparecido como las  civilizaciones maya o tolteca; la prueba es que Teotihuacan, lugar donde los hombres se convertían en dioses, era  ruinas cubiertas por la maleza, y la gran cultura maya también, dejando solo huellas como las de Bonampak y Chichen Itzá, de ahí que su sentido de la muerte fuera muy diferente a la de los conquistadores.
 Estas civilizaciones tenían un conocimiento más profundo sobre la vida y sobre la muerte, sobre el cosmos y sobre la naturaleza, de la que actualmente presumimos debido a un avance tecnológico anárquico y  difuso que nos está llevando  al exterminio de la humanidad a través de un genocidio lento y silencioso. La gran muerte de otra civilización más.