CAMAELÓN
Hasta la
victoria ¿Siempre?
Al igual que
en el Estado de México, Coahuila y Nayarit, en Veracruz ha iniciado el periodo
para presentar candidaturas en cada uno de los partidos participantes, nueve en
esta entidad: Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI), de la
Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT), Verde Ecologista de México
(PVEM), Movimiento Ciudadano (MC), Nueva Alianza, Morena y Encuentro Social, son
muchos pero no son tantos, porque no todos pintan.
Mientras el PAN-PRD
apartan 120 municipios en donde presumiblemente pueden ganar, en la hipótesis
panista debe suponerse que las 72 restantes serían repartidas entre el PRI, Morena, Movimiento Ciudadano y alguna piscacha
para el Panal, el PT y el PES. Por su parte, en el otrora hegemónico Partido
Revolucionario Institucional, se aplican a la tarea de diseñar candidaturas
ganadoras en aproximadamente 30 municipios, una pírrica cuota de victorias
electorales inimaginables aun en sus peores pesadillas. Morena crece en la
percepción ciudadana y como modelo en boga se multiplican sus pretendientes. En
junio conoceremos los porcentajes de victorias, pero en el fondo lo importante
radica en la calidad de los triunfos, porque no es igual agenciarse Xalapa, Orizaba,
Córdoba, Veracruz, Coatzacoalcos, por ejemplo, que Tlaquilpa, Soconusco, Tezonapa o Yecuatla.
Hubo un tiempo, 1997, cuando el
PAN logró gobernar el llamado Cinturón Azul en el centro de
la entidad veracruzana, integrado por Córdoba, Veracruz- Boca del Río, fue la
época de su gran desplante electoral, cuando la paradoja de la historia
registra la debacle priista al perder 107 municipios, bajo el encargo del hoy
gobernador de Veracruz, entonces priista. Después agregó Orizaba, de eso no ha
transcurrido mucho tiempo, aunque, sin duda, las circunstancias actuales son
muy otras a las del reciente pasado. Ahora encontramos un PRI en la oposición,
azorado, inmerso en la urgente tarea de resolver candidaturas, que lo distraen
para atender delicados casos como pudiera ser la necesaria remoción de la
presidenta de la Fundación Colosio, sometida a serios señalamientos de
barandilla respecto de un suculento patrimonio inmobiliario de súbito
crecimiento que podría convertirse en un quemante expediente.
En sus dramáticas
reflexiones Franz Kafka narró múltiples casos cuyo jaez bien pudiera
identificarse con los del teatro del absurdo; sin embargo, la realidad aporta
sustantivos elementos para el interesado en ese género: el doctor Pablo Anaya
Rivera, ex diputado federal, ex alcalde de Poza Rica, busca postularse
candidato a presidente municipal, a pesar de estar denunciado por el Secretario
de Salud por irregularidades cometidas durante su desempeño al frente de esa
Secretaría. Ripley enriquecería su acerbo con la aspiración de Iván López
Fernández, ex contralor en el gobierno pasado, también denunciado ante la
Fiscalía General del estado, pero suspira por ser candidato a alcalde de
Emiliano Zapata; lo absurdo radicaría en que a pesar de esos antecedentes se
les postulara. Absurdo, pero no imposible, porque el PES, AVE, PT, Panal,
buscan con desesperación a quienes les hagan el gasto para justificar su
existencia.
Dentro del esquema
político mexicano vivimos tiempos de excepción: un presidente de la república
enmarañado en temas de corrupción, de crisis económica, de baja aprobación
ciudadana, pero con la oportunidad histórica de situar a México en alto sitial
de dignidad frente a un furioso vecino cuyo discurso nos afrenta.
Por nuestro estado, el
panorama incluye un casi frustrado debate contra la corrupción, un gobierno de
alternancia ubicado en la tesitura de enderezar a Veracruz pero no cuenta con
recursos financieros, y por añadidura enfrenta el reto de la delincuencia
organizada y elevados índices delincuenciales y acude a mecanismos mediáticos
para distraer la atención respecto de problemas torales. Por el lado de los
Partidos políticos, un PRI cuya debacle oculta la inevitable decadencia del PRD
que acude a la
“Ilógica, absurda y contradictoria” alianza con el PAN, según refiere Cárdenas,
y
porque Morena lo adelgaza aún más substrayéndole militancia; y por una
ciudadanía cuya inercia se va inclinando hacia MORENA como un presunta
esperanza para México.
22- f3br3r0- 2017.
Al igual que
en el Estado de México, Coahuila y Nayarit, en Veracruz ha iniciado el periodo
para presentar candidaturas en cada uno de los partidos participantes, nueve en
esta entidad: Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI), de la
Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT), Verde Ecologista de México
(PVEM), Movimiento Ciudadano (MC), Nueva Alianza, Morena y Encuentro Social, son
muchos pero no son tantos, porque no todos pintan.
Mientras el PAN-PRD
apartan 120 municipios en donde presumiblemente pueden ganar, en la hipótesis
panista debe suponerse que las 72 restantes serían repartidas entre el PRI, Morena, Movimiento Ciudadano y alguna piscacha
para el Panal, el PT y el PES. Por su parte, en el otrora hegemónico Partido
Revolucionario Institucional, se aplican a la tarea de diseñar candidaturas
ganadoras en aproximadamente 30 municipios, una pírrica cuota de victorias
electorales inimaginables aun en sus peores pesadillas. Morena crece en la
percepción ciudadana y como modelo en boga se multiplican sus pretendientes. En
junio conoceremos los porcentajes de victorias, pero en el fondo lo importante
radica en la calidad de los triunfos, porque no es igual agenciarse Xalapa, Orizaba,
Córdoba, Veracruz, Coatzacoalcos, por ejemplo, que Tlaquilpa, Soconusco, Tezonapa o Yecuatla.
Hubo un tiempo, 1997, cuando el
PAN logró gobernar el llamado Cinturón Azul en el centro de
la entidad veracruzana, integrado por Córdoba, Veracruz- Boca del Río, fue la
época de su gran desplante electoral, cuando la paradoja de la historia
registra la debacle priista al perder 107 municipios, bajo el encargo del hoy
gobernador de Veracruz, entonces priista. Después agregó Orizaba, de eso no ha
transcurrido mucho tiempo, aunque, sin duda, las circunstancias actuales son
muy otras a las del reciente pasado. Ahora encontramos un PRI en la oposición,
azorado, inmerso en la urgente tarea de resolver candidaturas, que lo distraen
para atender delicados casos como pudiera ser la necesaria remoción de la
presidenta de la Fundación Colosio, sometida a serios señalamientos de
barandilla respecto de un suculento patrimonio inmobiliario de súbito
crecimiento que podría convertirse en un quemante expediente.
En sus dramáticas
reflexiones Franz Kafka narró múltiples casos cuyo jaez bien pudiera
identificarse con los del teatro del absurdo; sin embargo, la realidad aporta
sustantivos elementos para el interesado en ese género: el doctor Pablo Anaya
Rivera, ex diputado federal, ex alcalde de Poza Rica, busca postularse
candidato a presidente municipal, a pesar de estar denunciado por el Secretario
de Salud por irregularidades cometidas durante su desempeño al frente de esa
Secretaría. Ripley enriquecería su acerbo con la aspiración de Iván López
Fernández, ex contralor en el gobierno pasado, también denunciado ante la
Fiscalía General del estado, pero suspira por ser candidato a alcalde de
Emiliano Zapata; lo absurdo radicaría en que a pesar de esos antecedentes se
les postulara. Absurdo, pero no imposible, porque el PES, AVE, PT, Panal,
buscan con desesperación a quienes les hagan el gasto para justificar su
existencia.
Dentro del esquema
político mexicano vivimos tiempos de excepción: un presidente de la república
enmarañado en temas de corrupción, de crisis económica, de baja aprobación
ciudadana, pero con la oportunidad histórica de situar a México en alto sitial
de dignidad frente a un furioso vecino cuyo discurso nos afrenta.
Por nuestro estado, el
panorama incluye un casi frustrado debate contra la corrupción, un gobierno de
alternancia ubicado en la tesitura de enderezar a Veracruz pero no cuenta con
recursos financieros, y por añadidura enfrenta el reto de la delincuencia
organizada y elevados índices delincuenciales y acude a mecanismos mediáticos
para distraer la atención respecto de problemas torales. Por el lado de los
Partidos políticos, un PRI cuya debacle oculta la inevitable decadencia del PRD
que acude a la
“Ilógica, absurda y contradictoria” alianza con el PAN, según refiere Cárdenas,
y
porque Morena lo adelgaza aún más substrayéndole militancia; y por una
ciudadanía cuya inercia se va inclinando hacia MORENA como un presunta
esperanza para México.
22- f3br3r0- 2017.
No hay comentarios:
Publicar un comentario